10 Ronan, nave Karter, cubierta de mando, oficina de Karter La frustración hervía dentro de mí como magma cociéndome los intestinos. La sonda era inútil. Endemoniadamente inútil. El comandante Varsten. Su nave de guerra. Sus guerreros. Muertos. Por nada. Por un momento entendí por qué Kaed se negó a darle un collar a Erica. Esta furia quemándome por dentro jamás tocaría a algo tan hermoso como nuestra compañera. ¿Con la convulsión emocional de Karter añadiéndose a la mía? Se derretiría en el piso como un charco y nos suplicaría que la dejáramos ir. Ninguno de nosotros podría hacer eso. No después de la última noche, sus suaves curvas en mis manos, su húmedo calor alrededor de mi polla mientras su coño me ordeñaba. En este mismo momento podía estar llevando un niño. Nuestro niño. Esta

