Lucas acarició el dorso de la mano de Charlize con su pulgar, transmitiendo una sensación de complicidad y confianza. Ella le devolvió la mirada con una sonrisa suave, llena de gratitud y afecto. En ese momento, no necesitaban palabras para expresar lo que sentían el uno por el otro. El crepitar de la leña en la chimenea llenaba el espacio con un sonido reconfortante, como si la propia naturaleza estuviera arropando su momento de cercanía. Se sentían conectados no solo por el contacto físico, sino por una complicidad que iba más allá de lo superficial. — Lucas — ella soltó un gemido cuando el hombre mordió su cuello con delicadeza — te amo. Lucas se encargó de quitarle el vestido que usaba y ella quedó en la lencería que mostró antes a los invitados, su mano suave recorrió toda la piel

