Por la mañana nos despedimos de todos, a pesar de las quejas de los señores Smoothers, Warren propuso traer a Michelle una próxima vez y que si ellos alguna vez visitarán Nueva York sería un gusto poder tener una comida, habló muy claro y específico, ellos lo aceptaron, era mejor eso que ha nada. Me despedí de los pequeños traviesos y me acerqué a Kenia para abrazarla, tenía un peculiar sentimiento hacía ella, algo que me impulsaba a querer llevarla conmigo, tal vez porque había pasado por algo similar con mis padres, una vida que obstaculiza tus sueños y metas, no es vida. –Deberías decírselo –le susurré al oído –. Tiene derecho a saberlo. Ella me sonrió incómoda y luego miró alrededor como para asegurarse que nadie escuchará, era la verdad, Emiliano tenía derecho a saber que tenía

