Por la mañana al despertar Warren no estaba en la cama, tampoco sabía si había vuelto, tomé mi teléfono y no tenía ni un mensaje, pensé en enviarle algo, pero no sabía que decirle, entre más tiempo pasaba, más dudas tenía, ahora hasta me preguntaba ¿qué hubiera pasado si no lo hubiera visto en ese restaurante aquel día? Le seguiría creyendo cuando dice que está ocupado, aún no sabía si creerle la respuesta que me dio sobre la señorita Allison. No le dí más vueltas al asunto y llevé a Michelle a la escuela, fui al apartamento de Trina donde estaba el pequeño Daniel, poco después llegó Fabiola, se veía triste, pero no dijo nada. –¿Y a ti que te pasa? –le preguntó Trina. –Tenemos trabajo en la empresa –suspiró –. Ando cambiando unos contratos y tonterías así, odio que me hagan trabajar

