—Y ¿qué pasó ayer? —¿Eh? Mientras Asami y yo nos encontrábamos en el trabajo a medio tiempo y acomodábamos la mercancía en los estantes, ella me hizo una pregunta repentina, a la cual yo solo pude responder con una voz tonta. Asami parecía un poco molesta por mi reacción; cambió el tono de su voz y me habló una vez más. —¿Eh? Te pregunto si pasó algo con Yaguchi. —¿Yaguchi-san? ¿Qué pasa con él? Cuando ella mencionó a Yaguchi-san me puse nerviosa, pero traté de que no se notara y de no mostrar ninguna expresión en mi rostro. Aunque hoy también compartí el turno con Yaguchi-san, no se me había acercado ni me había hablado siquiera una vez. Aún sentía la misma incomodidad de ayer, por lo que engañarla me serviría por ahora. Probablemente, decirle a Sami lo que

