—¡Lo de ayer fue realmente injustificable...! —tras haber terminado el trabajo nocturno, volví a casa y le hice una reverencia a Sayu mientras le decía esto. Ella, confundida, negó varias veces con la mano. —No, no, Yoshida-san no hizo nada malo. —Aunque digas eso… —Está bien, está bien, pero dejando eso de lado, ¿no quieres cambiarte de ropa rápido? Entretanto, puedo hacer de comer. Sayu me empujó por la espalda y me hizo entrar a la fuerza a la habitación. Aunque quería disculparme más, en ese momento pensé que no tendría sentido oponerme, y dócilmente obedecí. Mientras me quitaba el traje y me ponía ropa de dormir, Sayu rápidamente preparó la comida y, para cuando terminé de cambiarme de ropa, la comida ya estaba lista y puesta ordenadamente en la mesa. —Gra

