Después de decir esto, ella también le dio un trago a la cerveza. Por un rato, nos sentimos incómodos el uno con el otro y, para mitigarlo, tomamos la carne que estaba en nuestros platos y la comimos en silencio, junto con varios tragos a la cerveza. —Yo respondí —dijo Gotou-san lentamente. Eso implicaba, aun sin decirlo, que yo era el siguiente en responder. Ciertamente, Gotou-san había respondido claramente mi pregunta. Siendo así, pensé que yo también debía responder sinceramente a su pregunta. —En otras palabras, esto es lo que le está preocupando a Gotou-san… —Primero quería confirmar mi hipótesis—. Que, si no hay una mujer conmigo, eso fue lo que preguntaste ¿no es verdad? Si se ponía atención a sus comentarios hasta ahora, esta era la piedra angular. Le hice un

