—Ah. —¿Eh? De camino al supermercado que permanece abierto las 24 horas, y que se encuentra frente a la estación de tren, me encontré inesperadamente con una persona. Ambos nos quedamos parados uno frente al otro con la boca abierta, como si fuéramos unos tontos, y luego, al mismo tiempo, nos señalamos con el dedo el uno al otro. —Yoshida-senpai. —¿Qué estás haciendo en este lugar? Se trataba de Mishima, quien estaba parada a mitad de camino, en la noche, vestida con un traje. —Ah… es que vine a ver una película. —Entraste a ver una película después del trabajo... Vaya que tienes aguante. Si todavía traes puesto el traje sastre, quiere decir que aún no has vuelto a tu casa. Mishima, mostrando una sonrisa ambigua en su rostro asintió y dijo perpleja: —Es que q

