**GABRIEL** Sin pensarlo dos veces, empujo a Sofía de encima, levantándome del sofá con un movimiento brusco. —¡Sofía, no lo vuelvas a hacer! —mi voz es un grito de advertencia, pero ya es demasiado tarde. Sienna, con el rostro pálido y los ojos llenos de lágrimas, se da la vuelta y se encierra en su dormitorio. El sonido de la puerta cerrándose es como un golpe sordo en mi pecho, y en ese instante, todo mi mundo se desmorona de nuevo. Me quedo parado, sintiendo cómo la desesperanza me invade. Maldigo mi suerte. He intentado hacer lo correcto, he luchado por ella, y ahora, en un instante, he arruinado todo de nuevo. —¿Qué he hecho? —susurro, sintiendo que la culpa me consume. Sofía me mira, sin arrepentimiento, pero no tengo tiempo para explicaciones. Solo quiero correr tras Sie

