RAVEN Esperé despierto a Selene. ¿Cómo no hacerlo? Podría no elegir amarme nunca; podría elegir odiarme. Pero sabía, en lo más profundo de mi alma, que ella era la única para mí. Y sin importar si decidía terminar esta relación incipiente entre nosotros, siempre la protegería. Desde lejos, si fuera necesario. Su sombra silenciosa y distante, manteniendo los peligros a raya. Sería media vida, pero si salvaba la suya, la consideraría bien empleada. Así que cuando mi compañera, completamente ebria, tropezó al entrar en la habitación y ni siquiera se molestó en cerrar la puerta, me quedé quieto hasta que comenzaron los ronquidos, y entonces, en silencio, la cerré con el hocico. No podía cerrarla con llave en forma de lobo, pero podía acostarme frente a ella hasta que despertara y se encar

