Narrador: Comenzaba el mes de junio. La luz de la mañana se filtraba suavemente a través de las cortinas de lino blanco en el despacho de Stefano, dibujando sombras delicadas sobre el escritorio de madera oscura. El aire estaba impregnado del aroma del cuero de los muebles finos y elegantes y un toque tenue a madera vieja de su antiguo librero. Sobre el escritorio, descansaba un libro recién llegado. “Un diario para olvidarte”, el último trabajo de Lucía Reyes. No estaba aún disponible para el público, pero Stefano había movido cielo y tierra para tenerlo antes. El dinero y el poder podían comprar casi todo, excepto una nueva vida para estar con ella. Pasó un dedo por la cubierta, donde su nombre brillaba en letras doradas, sintiendo un leve nudo en el estómago. Lo abrió con una mezc

