NARRA CAMILA El día había sido largo, pero, para mí, había ido bien. Nos reunimos con la mayoría de los equipos para empezar a completar los diferentes proyectos previstos para el lanzamiento. Lara estuvo increíble; era la primera vez que la veía en acción, y entendí por qué todo el mundo decía que era la siguiente en recibir un ascenso. A diferencia de su temperamento fogoso en la oficina, en estas reuniones era tranquila, serena y calmada, tal vez incluso un poco carismática. En cada sala a la que entrábamos, cautivaba a todos con su sonrisa impresionante y esa naturalidad que le salía sola. Fuera mi hermana o no, si yo fuera la directora general, ya la habría ascendido al consejo ejecutivo. —Hmm —dijo Lara al salir de la última reunión. —¿Qué? —Normalmente, el hotel ofrece la cena,

