CID Mantengo la mano entre el cabello sedoso de Kira. Estamos en mi Jeep, he pasado por ella a sus clases de baile y después pretendo llevarla a casa porque así me lo ha pedido hoy. Es extraño que no hayamos ido a mi casa o al río como algunas veces antes. Hoy está rara, pero tampoco tengo ganas de averiguar que diablos le pasa a la señorita más guapa del pueblo. Está sudorosa, tiene el cabello húmedo, pero eso no me detiene en lo absoluto para seguir acariciando su cabello. Mis dedos pasan sin problema por su melena. —¿Segura que estás cómoda?— pregunto preocupado, pues ella mantiene su cabeza en mis piernas y su cuerpo encogido. Esto no estaría sucediendo si hubiéramos ido a mi casa y no a practicar cosas indebidas, sino a simplemente estar como ahora mismo. Juntos coexistiendo. —No,

