En cuanto la familia de Emma supo que ella se casaría con Nicolas, todos comenzaron a mandarle mensajes y llamadas, querían organizar la boda en grande. Cada día venía alguien a su casa para hablar sobre la boda, directa o indirectamente siempre sacaban el tema de la boda. Llegó un momento donde Emma se fastidió y se fue a casa de Nicolas, faltaban dos días para su cumpleaños y ella ya tiene todo listo para su fiesta sorpresa y para el regalo de su prometido. Al llegar a casa de Nicolas, tocó un par de veces el timbre y esperó a que la puerta se abriera, no pasó ni un minuto cuando Nicolas ya estaba abriendo la puerta. - Hola – sonrió Emma. - Mi bella prometida – la tomó de la mano, le dio una vuelta y la acerco para darle un beso en los labios, los dos estaban con una gran sonrisa. - C

