- Gracias por dejarme quedar – dijo Ian volviendo a la cama. - No te iba a dejar ir de todas maneras – le sonrió – Estoy, nerviosa – lo miro – Daniel me dijo que su hermana está preparando la fiesta y que claramente no le agrada que su hermano se case con una pueblerina. - A la chingada con lo que ella diga, él, sus hermanos y sus padres te adoran, ¿por qué debe importarte lo que una vieja diga? -Tú mejor que nadie sabe que una vez me case con él , nuestras familias se volverán familia – suspiro – Me hará la vida de cuadritos. - Tampoco exageres, hoy podrás ver qué tipo de mujer es y qué venenosa puede ser – la miro – Cálmate por favor, es el cumpleaños de tu prometido y dime ¿ya tienes su regalo? - Claro que sí – abrió uno de sus cajones y sacó el regalo – Use mis ingenios de escrito

