Capítulo 44

4996 Palabras

Monoma observó que al instante de pasar el vino por su garganta sus ojos violetas regresaron a ser fríos pero sus manos temblaban al sostener la base de la copa, habían temblado toda la conversación como si un fantasma estuviera helando su cuerpo. Sabía que desde su fuga se había removido algo en su interior. —Hitoshi, en verdad ¿estás bien? —preguntó otra vez el rubio y se vio con mayor preocupación. Shinso sonrió solemne y al notar que su criado no tocó su vino, robó su copa y la bebió con descaro. —Estoy bien —mintió y antes que su criado hiciera más preguntas las campanadas de la iglesia lo salvaron. La hora de la escuela había empezado. Monoma tuvo que retirarse y en el instante que la puerta se cerró Shinso se derrumbó, su cuerpo flaqueó y cayó de rodillas al suelo. Agotado a

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