Su beso fue suave, delicado, tranquilo, como si quisiera guardarse en la memoria cada sensación. Me tomo de la nuca para profundizar el momento y su lengua encontró la mía maravillándome por la forma en que me estaba tomando. Sin prisa, sin pausas. Su beso es diferente, él es diferente. -No lo puedo creer! ¡Lía, vos y Wagner! - Grita emocionada Liz- ¿Y después que paso? -Después paso Nicholas, eso paso- Pone los ojos en blanco. -Que hiso esta vez el cretino ese? -Nos vio besándonos e hiso una escena de celos, claro que no grito ni nada porque estaban todos dentro- Bufa- Pero quería que me fuera con él a la habitación de huéspedes para que hablemos yo me negué y él se fue, parecía dolido, pero ya a esta altura no sé. -Es un maldito cabron, eso es lo que es- Le da un sorbo a su café-

