Al finalizar su exposición, James invitó a Emily a unirse a él en el escenario.
"Y ahora, me gustaría dar la palabra a mi colega, la Dra. Emily Williams, residente de cardiología en nuestro hospital. Emily ha estado realizando investigaciones importantes en el campo de la neuro cardiología, y estoy seguro de que sus aportes serán de gran interés para todos nosotros."
Emily, aunque un poco nerviosa por la atención repentina, se levantó con determinación y caminó hacia el podio. Con la misma confianza que había mostrado James, comenzó su presentación.
"Buenos días a todos, gracias por esta oportunidad. Como mencionó James, mi nombre es Emily Williams y soy residente de cardiología. En mis investigaciones, he estado explorando la interacción entre el sistema nervioso y el sistema cardiovascular, especialmente en pacientes con enfermedades del corazón y trastornos neurológicos.
Durante mi trabajo, he descubierto varias conexiones intrigantes entre estas dos áreas, y estoy emocionada de compartir algunos de nuestros hallazgos con ustedes hoy. Creo que entender mejor esta relación puede abrir nuevas puertas en el tratamiento de enfermedades cardíacas y neurológicas, y estoy comprometida en seguir investigando en este fascinante campo."
Con cada palabra, Emily mostraba su profundo conocimiento y pasión por su trabajo, captando la atención de la audiencia y demostrando que, a pesar de su juventud, tenía mucho que aportar al mundo de la medicina.
Después de la charla improvisada junto a James, Emily probablemente se sintió abrumada por un torbellino de emociones. Aunque inicialmente pudo haberse sentido cohibida y apenada por ser invitada de manera inesperada al escenario, también es posible que experimentará una mezcla de orgullo y satisfacción por la oportunidad de compartir sus conocimientos con la audiencia.
Por un lado, Emily podría haberse sentido nerviosa por la atención repentina y la presión de tener que hablar frente a un público desconocido. La sorpresa de ser llamada al escenario sin previo aviso podría haberla dejado sin preparación y causado cierta incomodidad. Además, como residente de cardiología, podría haberse sentido fuera de lugar al ser invitada a hablar sobre un tema relacionado con la neurología.
Sin embargo, a medida que avanzaba su presentación, es probable que Emily se sintiera más segura y confiada en sí misma. A medida que compartía sus conocimientos y experiencias en el campo de la neurocardiología, es posible que se sintiera orgullosa de su capacidad para comunicar ideas complejas de manera clara y efectiva. La oportunidad de destacarse frente a sus colegas y demostrar su valía como profesional podría haberle brindado una sensación de logro y satisfacción.
En resumen, después de la charla improvisada, es probable que Emily experimentará una mezcla de emociones, desde la incomodidad inicial hasta el orgullo y la satisfacción posterior por haber superado el desafío con éxito.
Después de bajar del escenario, Emily se encontró luchando con una mezcla de emociones confusas. Aunque había logrado superar el desafío de hablar frente a la audiencia, se sintió incómoda consigo misma de una manera inexplicable. La presión repentina de ser invitada a hablar, aunque era una oportunidad para destacar, también la había tomado por sorpresa.
Se encontraba molesta consigo misma por sentirse tan vulnerable y expuesta frente a un público desconocido. La sensación de haber sido presionada por James para asumir un papel que no estaba preparada para desempeñar la dejó sintiéndose fuera de lugar y descontenta. Aunque sabía que James probablemente tenía buenas intenciones al invitarla a compartir sus conocimientos, no pudo evitar sentirse abrumada por la situación.
A medida que caminaba entre la multitud, trató de ocultar su malestar detrás de una sonrisa educada, pero en su interior, la incomodidad persistía. Se preguntaba por qué se sentía tan insegura después de haber superado el desafío, y se molestaba consigo misma por no haber manejado la situación de manera más segura.
Después de que varios colegas se acercaran a James, Emily aprovechó la distracción para escapar discretamente. Se deslizó entre la multitud y se dirigió hacia la salida, sintiendo la necesidad urgente de tomar un poco de aire fresco para despejar su mente.
Caminó hacia afuera, alejándose del bullicio del salón de conferencias. El aire fresco acariciaba su rostro, y el silencio relativo le daba la oportunidad de reflexionar sobre lo que acababa de suceder. Aunque estaba agradecida por la oportunidad de compartir sus conocimientos, no podía evitar sentirse abrumada por la situación.
Se detuvo por un momento y cerró los ojos, inhalando profundamente mientras intentaba calmar su mente agitada. Sabía que necesitaba encontrar una manera de superar su malestar y recuperar su equilibrio emocional antes de regresar al interior.
Mientras se perdía en sus pensamientos, escuchó la voz de James detrás de ella, preguntándole por qué se había ido. Se sintió un poco sorprendida por su pregunta directa, pero decidió responder de manera esquiva, diciendo que simplemente se había perdido en el laberinto del lugar. No quería entrar en detalles sobre su malestar interior, así que optó por una respuesta vaga para evitar profundizar en la conversación.
James se acercó a Emily con una sonrisa amable, transmitiendo una calidez que ella no pudo evitar notar. "Sabes, eres hermosa y muy inteligente", le dijo con sinceridad, "aunque puede que no lo creas. Todos los que han hablado contigo o te conocen quedan impresionados".
Emily lo miró con escepticismo, preguntándose cuántas personas podrían haber mencionado algo sobre ella a James. "¿A cuántas personas les has hablado de mí?", inquirió, ligeramente sorprendida por el comentario. La idea de que su nombre estuviera circulando entre sus colegas la dejaba un tanto intrigada y un poco incómoda.
Él respondió con una enorme sonrisa, extendiéndole la mano para invitarla a entrar. "A todo el que pude", dijo con sinceridad, aunque el brillo en sus ojos sugería que estaba orgulloso de ello.
Emily lo miró con una mezcla de incredulidad y ligera incomodidad. "Eso no es necesariamente bueno", murmuró, con la voz apenas audible. Aunque apreciaba el gesto amable de James, no podía evitar sentirse un tanto abrumada por la idea de que su nombre estuviera siendo mencionado por tantas personas en el congreso.
Mientras Emily y James almorzaban, su teléfono sonó insistentemente. Al ver la llamada entrante de su superior, una expresión de preocupación cruzó el rostro de Emily. Al contestar, escuchó la voz tensa del funcionario del hospital del otro lado de la línea, advirtiéndole sobre las consecuencias de su ausencia prolongada. Con un suspiro de resignación, Emily asintió, agradeció brevemente y cortó la llamada. La preocupación se reflejaba en sus ojos cuando se volvió hacia James para disculparse.
Emily miró a James con pesar mientras explicaba: "Lo siento mucho, James, pero acabo de recibir una llamada del hospital. Parece que hay una situación urgente y necesitan mi presencia. Tengo que irme lo antes posible". Su tono denotaba preocupación y una pizca de frustración por interrumpir su tiempo juntos.
James asintió con comprensión y ofreció: "Por supuesto, Emily. Déjame acompañarte al hospital. Puedo llevarte y, si es necesario, puedo dar algunas excusas por ti si lo necesitas. No te preocupes, entenderé si tienes que irte". Su tono era amable y tranquilizador, mostrando su disposición a ayudar en cualquier situación.
Emily aceptó con un gesto de agradecimiento y una leve sonrisa. Mientras se dirigían al hospital junto a James, su mente divagaba en lo que le esperaba allí, sintiendo ese peso familiar en su pecho que acompañaba su estado melancólico. A pesar de la compañía de James, la tristeza persistía, recordándole que su lucha contra la soledad y la falta de alegría era constante y agotadora.
James y Emily entraron apresuradamente al hospital, con la preocupación marcada en sus rostros. Sin perder un momento, se dirigieron al despacho del Jefe del Servicio de Cardiología. Una vez dentro, James tomó la palabra con determinación, asumiendo toda la responsabilidad de la ausencia de Emily en el congreso.
Con palabras elocuentes y una sinceridad palpable, James explicó al jefe la situación con una franqueza inquebrantable. Reconoció que la ausencia de Emily había sido causada por un malentendido relacionado con sus propios arreglos, y asumió toda la culpa por ello. Explicó cómo él había insistido en llevarla al congreso, sin tener en cuenta sus responsabilidades en el hospital.
Emily, aunque sorprendida por la valentía de James al asumir la responsabilidad, lo miró con gratitud. Sabía que él estaba arriesgando mucho al ponerse de su parte de esa manera. En ese momento, se dio cuenta de cuánto significaba para ella tener a alguien como James a su lado, dispuesto a defenderla incluso en situaciones difíciles.
James caminaba con paso incierto hacia donde estaba Emily, su corazón latía con fuerza mientras cada paso parecía un desafío. Su mente se llenaba de pensamientos y emociones encontradas, y su respiración se volvía más agitada con cada segundo que pasaba. Aunque intentaba mantener la compostura, podía sentir el peso del nerviosismo en sus hombros.
Sus manos se sentían húmedas y su boca estaba seca, pero no dejaba que eso lo detuviera. Se obligó a mantener la mirada firme mientras se acercaba a Emily, tratando de proyectar confianza a pesar de la tormenta de emociones que lo invadía por dentro. Cada paso lo llevaba más cerca de ella, y su corazón latía con fuerza en su pecho.
A medida que se acercaba, su mente se llenaba de preguntas y dudas. ¿Cómo reaccionaría Emily? ¿Aceptaría su propuesta? A pesar de sus nervios, sabía que tenía que seguir adelante. Con determinación, se detuvo frente a ella, listo para expresar lo que había estado sintiendo.
Después de mucho reflexionar sobre mis sentimientos hacia Emily, finalmente decidí que era hora de dar el siguiente paso. Lleno de nerviosismo y emoción, me acerqué a ella con el corazón en la mano, dispuesto a expresarle lo que había estado guardando en lo más profundo de mi ser.
"Emily", comencé, mi voz temblorosa reflejando mis emociones internas. "He estado pensando mucho en nosotros últimamente, en lo que significa nuestra relación y en lo que siento por ti".
Ella me miró con curiosidad, sus ojos brillando con una mezcla de sorpresa y anticipación. Tragué saliva, reuní todo mi coraje y continué.
"Sé que nuestras vidas han estado entrelazadas de una manera única y especial desde que nos conocimos", le dije, buscando sus ojos con los míos. "Y quiero aprovechar esta oportunidad para decirte que... bueno, que me gustaría que consideraras la posibilidad de ser mi novia".