Corría el año 2016, se podría decir que a estas alturas de la vida no se hablaría de posesiones demoníacas y mucho menos de exorcismos, pero esto es una realidad y pasó en el propio seno de mi familia, más exactamente a mi hermana ; ella tenía 16 años en aquel entonces ya gustaba de salir con sus amigas, así que un viernes en la noche pidió permiso a mis padres para hacer una noche de pijamas, lo que no contó a mis padres es que querían jugar con la reconocida tabla ouija, para ellas simplemente era un juego, pero al parecer se salió de control. Después de las diez de la noche, empezaron el juego, querían invocar a mi abuela la que hacía algo así como un año había muerto, ellas no creían que aquello diera resultado solo querían probar, pero si dio resultado, muy pronto el puntero empezó a

