Bebé Llorón - PT 2

2746 Palabras
Al principio me pareció mucho para darle descanso a ese bebé, pero luego medité un poco la situación y me puse a pensar que si de esa manera aquel pequeño podía descansar en paz entonces yo le ayudaría, compré todo lo necesario y me dispuse a esperar la noche para poder entrar y hacer lo que el chamán me dijo que hiciera. Esa noche todo estaba preparado, puse todo en una mochila ligera y me senté en mi sillón viendo tv en lo que daban las 10 que era la hora en la que muchos ya dormían y no tendría problema puesto que me puse a investigar y solo vivía una familia en el cuarto piso, en el 4D y no escucharían lo que haría. De repente un llanto me despertó, esta vez el llanto era un poco más fuerte de lo normal, vi la hora en mi teléfono y noté que eran las 3:58am, el chamán me explicó que desde las 3 de la mañana hasta las 4 era la hora en que los espíritus se hacían más presentes y se podían manifestar más que cualquier hora en todo el día. Tomé mi mochila y me dispuse a salir por la zotehuela para saltarme al departamento de al lado, pero cuando me acerqué a mi puerta vi que estaba lloviendo muy fuerte cosa que me quito los ánimos para brincarme. No sé a qué hora cesaron los llantos ya que me quedé dormido esperando a que la lluvia terminara, pero cuando desperté ya eran las 6:20am y la lluvia ya se había calmado, aun chispeaba pero no impediría que me saltara. Tomé mi mochila y me salté la barda de mi zotehuela hasta caer en la zotehuela de al lado, con un desarmador y un poco de fuerza logré abrir la puerta de la zotehuela, la cual noté que ya había sido forcejeada anteriormente, me adentré a la cocina, parecía que nadie había entrado en mucho tiempo, la cocina no se encontraba desordenada solo parecía solitaria y de un ambiente lúgubre, las ventanas estaban tapizadas con periódicos pero tenían unas cortinas muy empolvadas por la parte de atrás, y el suelo se encontraba sucio y lleno de mucho polvo, pero lo que más resaltaba eran unas manchas de sangre como si alguien hubiese arrastrado algo y dejara las marcas en el suelo, marcas como las que dejas con los zapatos recién boleados y al lado de estas marcas se encontraban unas grandes manchas rojizas tenues, pero al fin y al cabo manchas de sangre. Me adentré a la sala y me percaté de que en algunas partes también se encontraban manchas de sangre, pero lo curioso es que también encontré unas botellas de cerveza y colillas de cigarros en gran parte del suelo, además de encontrar unas cuantas prensas tiradas por allí, no sé si le pertenecían a las personas que vivieron aquí pero la escena me dio un poco de escalofríos, en algunas paredes habían pintado grafitis y uno que otro símbolo que parecía ser satánico, era obvio que ya habían entrado a este apartamento y eso me hizo razonar que tal vez alguien con un bebé viva escondido aquí y nadie sabe de eso o que me han estado jugando una broma, el hecho era que yo no era el primero en entrar. Mi curiosidad me hizo revisar primero el baño al final del corredor, las marcas en el suelo seguían hasta por debajo de la puerta, desde que me empecé a acercar un tenue olor a orina y a drenaje me llegó a la nariz y con un poco de nervios abrí lentamente la puerta que se encontraba sin seguro, al abrirla por completo vi unas grandes manchas rojizas en las paredes, grandes machas seguidas por pequeños pintos que parecían ser salpicaduras, y en la esquina donde vi la foto del cuerpo de oficial Garza una enorme mancha entre café y rojo tenue pintaban una borrosa y casi inexistente silueta humana y en el centro que intuí que era la cabeza de esta silueta se hallaba un enorme agujero de la bala, la cual cegó la vida de este criminal, asombrado tomé mi teléfono y volví a tomar una serie de fotos, la verdad es que no sé si lo que estaba haciendo era ilegal o no pero realmente quería de cierta manera presumir a mis compañeros del trabajo sobre esto. Estuve a punto de irme de ahí al confort de mi departamento, eso y que la lluvia de nuevo ameno su caída y esta vez acompañada de algunos rayos y relámpagos que prendían por breves minutos, los cuartos ensombrecidos por las nubes y los periódicos de las ventanas. Pero en cuanto salí del baño algo me erizó la piel y casi hace que me cagara del susto, un leve y tenue balbuceo retumbó el departamento, un sollozo y leve quejido de un bebé, saqué las cosas de mi mochila y decidí entrar a la última habitación del departamento, el cuarto donde todo pasó, pero al acercarme a la puerta esta se encontraba cerrada y al forcejearla un poco con el desarmador solo conseguí cortarme la mano, el pequeño quejido del bebé paró, preparé todo lo que me había dicho el chamán frente a la puerta de la habitación y comencé a realizar el ritual de purificación, cuando ya estaba por terminarlo la vela se apagó, pero fue porque la puerta inexplicablemente se abrió frente a mí, me quedé perplejo y mudo, no supe qué hacer, pero instintivamente me eché unos cuantos pasos hacia atrás pero unos leves balbuceos de un pequeño bebé me sacaron de ese trance y comencé a acercarme hasta la puerta, saqué mi teléfono y lo puse en modo de grabación, cuando la abrí vi que el cuarto se encontraba sucio y empolvado con marcas de que una violenta pelea se suscitó en este cuarto, incluso pude ver las cinco marcas de disparos en una de las paredes, el balbuceo del bebé venía de una cama King Size que se encontraba esquinada al fondo de la habitación, al lado de esta se encontraba un gran bulto de ropa sucia y unos cuantos zapatos y probablemente por el tenue olor que emanaban, se estaban pudriendo. Cuando estuve lo más cerca de la cama noté las cobijas manchadas de una enorme plasta cabezuda lo cual solo indicaba que era sangre que ya se estaba descomponiendo en las cobijas y muy probablemente en el colchón. El balbuceo se hizo más presente cuando me acerqué y de inmediato supe que este venía de debajo de la cama, cuando me asomé vi más ropa pero lo que pude distinguir fue la clara imagen de un bebé que parecía estar acostado en posición fetal sobre un gran bulto de ropa, no lo podía creer, mil cosas pasaron por mi cabeza, dejé el teléfono a un lado el cual seguía grabando y estiré mi mano y lo pude sentir, el bebé no abrió sus ojitos pero empezó a balbucear y a mover sus manitas, su piel era un poco áspera y fría pero lo estaba sintiendo, respiraba y balbuceaba, me estiré un poco más para sujetarlo y este se movió un poco, su manita se dirigió a mi mano y me sujetó de un dedo y una hermosa mueca de felicidad se dibujó en su carita. No lo podía creer, un bebé, ¿acaso este era el fantasma? O ¿es el bebé de algunos indigentes y lo dejaron escondido aquí?, esas eran las preguntas que revoloteaban en mi cabeza, casi se me salen una las lágrimas de todo lo que pasaba en mi mente. Cuando me intenté estirar más para poder sacar al bebé una enorme garra grisácea me sujetó del antebrazo izquierdo cubriendo todo este, me quedé atónito y forcejeé para zafarme pero fue inútil, la garra me comenzó a jalar hacia adentro, solté un inútil grito de desesperación, ya que sabía que nadie me escucharía, me forcé hacia atrás y lentamente empecé a retroceder ya tenía mi cabeza afuera y pude ver mejor la esquelética mano grisácea con enormes dedos deformes y unas uñas negras del tamaño de un dedo sujetando mi brazo, me sujeté de la pata de la cama y con un enorme dolor que sentí que casi se rompía la muñeca logré jalar y hacer que esa cosa, que me sujetaba, saliera por debajo de la cama, mientras el bebé no paraba de llorar. Un ser humanoide, una criatura anormal, un monstruo sacado de las más oscuras cavernas, de las pesadillas que guardan el infierno estaba parado frente a mí, sus brazos largos grises de un metro de largo y de aspecto esquelético parecían ramas de árboles, media casi como tres metros, su piel gris y pálida parecía como trapos bajos, unas piernas o patas como los de un animal con las rodillas hacia atrás y dos enormes dedos con unas enormes garras negras eran sus pies, la cabeza ovalada con dos orificios nasales, sin orejas y con unos extraños ojos negros como el petróleo, grandes y penetrantes, su boca parecía la de un tiburón blanco pero con los dientes de una tortuga de laúd, ya que al abrirla solo pude ver dientes grandes como del tamaño de un dedo pulgar seguido de pequeños y filosos que se encontraban alineados por toda la boca, pero lo más repulsivo de este ser fue que debajo de su pecho sobresalía el cuerpo del pequeño bebé que había sujetado mis dedos debajo de la cama, fue la cosa más aterradora y grotesca que pude haber imaginado. Aun esa cosa me tenía del brazo y por más que golpeaba su huesuda mano no me soltaba, comencé a llorar desesperadamente y a gritar como loco, pero mis sollozos gritos fueron opacados por el llanto del bebé que sobresalía de su pecho, un llanto que retumbaba en toda la habitación, que me heló la sangre y destrozó la poca cordura que me quedaba, entonces esa cosa me sujetó por el gorro de mi sudadera y mientras el bebé no paraba de llorar yo jaloneaba con todas mis fuerzas, pero esa cosa me iba acercando cada vez más a su boca y yo con el horror y la impotencia no podía hacer otra cosa más que gritar y tirarme de rodillas para tratar de forcejear un poco más, sentí como ese asqueroso y deforme ser apretaba cada vez mas de mi muñeca mientras emanaba unos horribles jadeos. Sin más, esa cosa me tomó de la sudadera y me acercó lo bastante para poder sentir un enorme escalofrió al ver su enorme boca abriéndose, me intenté resistir pero esa cosa metió mi mano izquierda en sus fauces y me cerró su enorme mandíbula dejándome el brazo completo en su interior, sentí como mi brazo se partía en pedazos dentro de su boca mientras yo gritaba de dolor y horror por lo que estaba pasando. No sé si fue por el instinto de supervivencia o por la simple acción del momento, pero con mi otra mano me quité la sudadera y me liberé de sus manos y con todas fuerzas que me quedaban le metí un gran golpe a esa cosa en la cabeza, la cual no se inmutó, pero fue lo suficientemente fuerte para que pudiera abrir su boca unos centímetros y sacar mi brazo de allí, lo que me colgaba no parecía ser mi brazo parecía un enorme bolsa de carne que me colgaba. Corrí lo más lejos posible hasta llegar a la puerta de la zotehuela y sin detenerme abrí la puerta de un tirón y la cerré, llorando y con mi brazo colgando empecé a gritar como loco esperando que alguien de los pisos de abajo me escuchara o al menos, algún transeúnte de la calle; no podía creer lo que me había pasado, escuché el llanto del bebé y noté que se estaba acercando, como pude trepé el muro de la zotehuela y logré saltar hasta mi apartamento, el llanto del bebé se escuchaba claramente del otro lado, pero aun atrás de la puerta, corrí y atranqué la puerta de mi zotehuela con una silla de metal que estaba en mi cocina, cuando crucé a toda velocidad mi sala, escuché un enorme portazo, el tenue llanto del bebé que ahora escuchaba claramente en mi zotehuela abrí la puerta que daba hacia el pasillo del edificio y sin voltear atrás, escuché cómo se rompían los vidrios de la pequeña puerta de metal de mi zotehuela, cuando logré salir de mi apartamento corrí lo más que pude hasta las escaleras, cuando llegué al tercer piso comencé a llorar y a gritar, pero fue hasta que llegué a la planta baja cuando me encontré a Selene una inquilina de la planta baja, la cual llevaba a su hijo al preescolar, vio mi brazo y se espantó tanto que dio un enorme grito, salió corriendo con su hijo y varios vecinos salieron ya con el cansancio me desplomé en el patio y al ver mi brazo destrozado y con una enorme hilera de sangre que venía de las escaleras me desmayé, solo alcancé a decir: -Viene atrás de mí. Desperté en una habitación, aparentemente de un hospital, a los tres días de lo que pasó, me amputaron mi brazo derecho e investigaron mi caso, al parecer nadie cree mi historia y nadie puede corroborar lo que pasó, según ellos un perro muy grande me atacó y por la pérdida de sangre que me provocó la mordida tuve alucinaciones, que según testimonios de vecinos y colegas de mi trabajo yo no estaba durmiendo lo suficiente y fue este el motivo, por eso es que tuve estas alucinaciones, además enfrento un cargo por “entrenar perros para pelea de perros clandestinas”, porque según eso fue lo que dijeron algunos inquilinos, que yo tenía un perro bóxer y lo entrenaba para pelear. Sé que nadie me cree, hasta donde yo sé los peritos investigaron mi departamento y el de al lado, pero no encontraron nada, es ridículo porque si de verdad ellos fueron a realizar una investigación como tal, ellos hubieran encontrado mi teléfono celular, el cual se quedó grabando todo lo sucedido y es más creo que a ellos también hubieran visto a aquel ser con el torso en forma de bebé, lo único que sé es que aquella cosa atrae a los incautos como yo con los llantos del bebé que está en su torso, eso explica por qué en esa habitación estaban repletos de zapatos y ropa, ropa que apenas pude dilucidar y recordar tenuemente estaba rasgada y manchada de sangre seca. Lo más seguro es que el dueño del edificio pagó una buena suma de dinero para poder evitar que revisaran las habitaciones, ya que según lo que me contó la señora del 3B, quien me visitó para decirme que mi departamento fue desalojado y que vendieron todas mis cosas, la última vez perdió muchos inquilinos, y entiendo que no quisieran rentar en un lugar donde un tipo perdió el brazo, según por un monstruo, suena ridículo ¿no?. E investigando un poco y me percaté de que hay muchas experiencias de personas que escuchan llorar a un bebé en terrenos baldíos y que creen que se trata de una criatura en apuros, pero la verdad ya no sé si se trata de otra criatura hambrienta, me da miedo siquiera pensar de nuevo en esa cosa, no he podido dormir en un buen rato y lo peor es que no puedo sacarme ese espantoso llanto del bebé, ese llanto que retumba en mi cabeza y que me hace llorar en las noches, ese llanto infernal que sé que nadie más oye, pero que dentro de mi mente grita y llora tan desesperado que me causa pesadillas todas las noches, pero de una cosa estoy seguro, voy a escapar de este manicomio, saldré de aquí y probaré la verdad, regresaré a aquella habitación, en aquel piso de aquel edificio y probaré que todos están equivocados y esta vez traeré pruebas para demostrar que no estoy loco, que hay un bebé al lado del apartamento que renté, un bebé en el torso de ese ser, el ser que me destrozó el brazo y mi vida, prometo que sabrán de mí, y si no es así y algo me llega a pasar, dejo esta carta para aquellos que quieran saber la verdad y dejar entendidas mis razones.
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