¡Que locura! Era Yo haciéndole el amor a mi esposa. Pero, ¿cómo puede ser, si yo estoy aquí?. En eso observé la mirada de ese sujeto, era una mirada conocida. - No es posible! Es William, el carnicero, maldito desgraciado, todo el tiempo me manipuló vilmente. Parecía que percibía mi presencia, siempre con esa sonrisa sarcástica. No pude más y retorné a la carnicería, estaba deshecho, me pasaban mil cosas por la mente. Mientras entraba a la carnicería vi un letrero de "Cerrado permanentemente por traslado" y la propiedad con un letrero de "Se Vende". Este maldito había planeado todo. Yo fui su conejillo de indias, me introdujo a este mundo para usurpar mi cuerpo. El viaje al Tíbet fue una distracción. En esos pensamientos estaba cuando escuché la puerta que se abrió. Era Yo, o mejor di

