Era de madrugada cuando escuchamos a los perros ladrar, después sonaron unos balazos y de un golpe abrieron la puerta. Mi padre tomó la escopeta y disparó varias veces, cayeron un par de hombres, luego una ráfaga lo alcanzó y murió al instante. Mi madre se encerró con nosotras en el baño, nos pegamos a la pared para evitar las balas que atravesaban la puerta. Cuando lograron abrirla, mi madre los recibió con el machete, al primero le cortó la garganta y al segundo se lo hundió en el vientre, un tercero disparó sobre su pecho, pero ella logró asestar la hoja en su cabeza, tumbándolo, en ese momento entró la Bestia. La Bestia era un tipo alto y corpulento, de piel morena cocida por el sol, su reputación de sádico y misógino era conocida en todo el pueblo y sus alrededores, todos le temían

