Han pasado varios días desde mi aventura con Oleg. Al recordar lo que hice con él, un ligero cosquilleo agradable en la parte inferior del abdomen me animaba. En aras del interés, fui a Internet para averiguar qué tipos de sexo aún no conocía. Y para mi sorpresa, ¡había tantos tipos que era imposible enumerarlos todos! Algunos de ellos me gustaron, otros no, y otros me repugnaron. Pero como dicen: "Tanta gente, tantas opiniones..." Un día me asignaron entregar un pequeño paquete postal a un hombre. Vivía al final de la ciudad y fue una tortura llegar a él en transporte público. Hacía calor y estaba sudando por todas partes, ya que llevaba un sarafan ligero. Habiendo encontrado la dirección donde vivía, fui a la puerta del apartamento y llamé. Un agradable hombre de mediana edad me abrió

