—Sí, lo que sea, te doy mi palabra. — Bien, la primera cosa que te pediré es que no mires hacia atrás y la segunda, junto con la tercera, quedarán pendientes. — Está bien, Castell, acepto tus condiciones. Castell se dirigió hacia donde estaba, extendió sus alas blancas cuando lo hizo, la habitación se iluminó completamente; sin embargo, Renna no volteó a verme. — Muy bien, está listo, puedes verlo. Renna se giró hacia nosotros, entonces sonrió y le agradeció a Castell. — Necesito hablar contigo, Renna. — Está bien, enseguida regresó Kris. Castell me miró y en segundos su apariencia angelical se esfumó para convertirse en un humano común y corriente. Perspectiva de Renna Castell y yo fuimos a la sala, él me miró seriamente. — Te has enamorado de eso que está en tu cuarto, ¿Verda

