Castell

1795 Palabras

— Señorita, no quiero que se mire perjudicada por un estudiante. Usted sabe muy bien que la universidad tiene reglamentos respecto a esto y la profesora Rebecca se aprovechará de cualquier error que tenga para deshacerse de usted. — No te preocupes, Lin, que yo sé cómo cuidarme de personas como ella. Yo terminé de preparar el té, entonces me senté. Podía sentir los rayos del sol en mi piel. Kris se había sentado en la ventana, suponía que veía el atardecer. — ¿Sabes, Lin? Aunque no pueda ver el atardecer, puedo sentirlo en mi piel y de esta manera me es posible recordarlo como cuando era pequeña. — Señorita, debería aceptar operarse, usted es una persona muy buena y merece que le pase algo bueno. — Lin, no te preocupes demasiado por mi impedimento, prefiero estar así. Lin se marchó d

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