**Punto de vista de Alice** El sol de Río me pegaba como un hijo de puta esa mañana, quemándome la piel y haciendo que el bikini blanco con detalles dorados se me pegara al cuerpo como si quisiera follarme él mismo. Me levanté temprano, me miré en el espejo de la suite y me gusté: tetas firmes, culo alto, cabello rubio en ondas deshechas como si acabara de salir de una follada salvaje en la playa. Perfecta para joderle la existencia a Dere. Porque eso era lo que hacía ahora: joderlo. Día tras día. Y él… él me dejaba con las ganas, el muy cabrón. Salí de mi habitación descalza, el piso frío del pasillo erizándome la piel, y fui directo a su puerta. Golpeé fuerte, tres veces, como si estuviera llamando a un delincuente. — ¡Abre, Dere, carajo! ¡No me hagas esperar! La puerta se abrió de g

