Tessa Abades. La noche anterior me había llegado una carta, olía a perfume, la abrí con cuidado y leí la frase que estaba plasmada en la hoja. “La música expresa todo aquello que no puede decirse con palabras y no puede quedar en el silencio”. Mis dedos pasaron por la carta con lentitud ¿Quién habrá dejado esto?. No conocía a nadie en el instituto que se tomará el tiempo de leer o escribir, tampoco conocía a alguien que sintiera cosas por mí. Me pareció extraño recibir una carta, la dejé en la mesa de noche de mi cuarto y me vestí para irme. Saldría con mis amigos a una fiesta de disfraces, me disfrazaría de Meivis, la hija de Drácula en Hotel Transilvania. Sonreí ante el reflejo del espejo y miré mi teléfono esperando un mensaje de alguno de los chicos. Daba igual que no mandarán tan
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


