Destrozar una Flor de raíz. Gracie Fotsis. Aún siento la conmoción y el murmullo de las personas de hace unos minutos como si aun estuviera allí, en realidad, debería seguir allí, ¿por qué no lo estoy? Para desgracia mía, todas las emociones sentidas en un solo día me cobraron factura en el peor momento. Justo cuando el maldito Sultán dejo caer el pañuelo dorado frente a mí, todo el resto ha sido borroso. Ahora pertenezco al harén del Sultán, soy de su pertenencia, no soy de hierro y soy una mujer, por lo que en cualquier momento podría llegar a quebrarme sin necesidad de que pase algo extraordinario. Supongo que me he desmayado frente a él, delante de sus ojos y entre sus brazos. De solo pensarlo me da vueltas la cabeza. Me siento en la cama y al hacerlo puedo notar que esta no es la

