ALEXANDER Tuve que rogarle mucho a Ev para que saliera a almorzar conmigo, pero no me importó, lo único que quiero es estar junto a ella, nos iríamos en mi auto, además así también podría traerla de regreso. Íbamos en un incómodo silencio, entonces habló Ev. - ¿Puedo prender la radio?, no soporto más este silencio. - Puedes hacerlo nena – vi de reojo como se removió en su asiento. - Gracias – en cuanto prendió la radio, comenzó a sonar la música que escuchaba desde que no estaba conmigo. - Puedes quitarla o poner otra cosa si quieres. - No, eso está bien – volteo a mirarme mientras yo tamborileaba con mis dedos en el volante al ritmo de la música - ¿por qué escuchas eso?, pensé que no te gustaba. - Por qué me recordaban a ti, todas y cada una de esas canciones me recordaban todos l

