68 Después de una merecida ducha, Esteban bajó al comedor en compañía de Andrés con la ilusión de encontrar una mesa que pudiese compartir con su novia. Sin embargo, ella ya se encontraba disfrutando del almuerzo en compañía de Luisa, Melissa y Andrea. No le quedó más remedio que sentarse con su compañero de habitación, Patricia y Carolina. Sin embargo, lo que creyó iba a ser un almuerzo lleno de ansiedad y de desespero, se convirtió en un rato bastante agradable gracias a los chistes de Carolina, quien para muchos miembros del grupo, era la persona más cómica que habían conocido en sus vidas. Los cuentos, las anécdotas y los chistes iban y venían hasta tal punto en que Andrés, Patricia y él mismo estuvieron varias veces a punto de atragantarse con la comida debido a sus sonoras carcajada

