63 A la discoteca no le cabía un alfiler. Afortunadamente, ninguno de los miembros de Los Cuarenta había tenido problema para ingresar. Inclusive, el administrador se había mostrado al mismo tiempo sorprendido y halagado al ver que su establecimiento era visitado por unos personajes que día a día iban ganando más fama y reconocimiento. La música no habría podido estar mejor, y a pesar de que una de las exigencias del sitio era la de ordenar por lo menos una botella de licor por cada mesa, y habiendo el grupo ocupado cinco de ellas, la norma no se había cumplido y la mayoría se habían limitado a pedir una cerveza, una gaseosa o un jugo. "A veces tienes que tranzar, compadre, no vendes tanto trago, pero no todos los días tu sitio es visitado por estrellas de este calibre", le había dicho el

