Elizabeth todavía tenía confianza en ella y en su amigo de que pronto ambos encontrarían el tan esperado libro. — Lo haremos muy bien — dijo Elizabeth con una deslumbrante sonrisa. — ¿Estás segura? ¿No estás agotada?, Elizabeth estás lastimada, rindamonos — dijo Elliot de repente muy desanimado. — Elliot, si nos rendimos eso significaría que estaríamos en este lugar atrapados para siempre, además, tu madre está en este lugar, no hay que rendirnos, debemos seguir luchando — dijo Elizabeth de repente con una gran sonrisa mientras agarraba de la mano a Elliot y empezaba a correr en dirección a aquel estante donde se encontraban los libros en los que podría estar el libro de Sabrina. La fantasma solo veía a aquellos jóvenes y se dirigió a aquel lugar detrás de ellos, no tardaron mucho y po

