.:. CHAPTER SEVENTEEN .:.
( THE SACREE TWENTY-EIGHT )
LYRA NO DUDO en sentarse en el lugar que siempre ocupaba en el despacho del director.
Escaneo con la mirada el escritorio para dar con los famosos caramelos de limón pero no encontro ni uno.
La rubia se dio vuelta para mirar a Harry, este miraba al fenix de Dumbledore, verdaderamente el fenix era dignó de admirar cuando estaba en su mejor momento pero ahora tenia un aspecto enfermizo.
El Fenix comenzo a arder y Harry busco la mirada de Lyra en busca de ayuda, pero la ojigris admiraba muy tranquilamente al parajo de Dumbledore.
-¡Nix ayudame, busquemos agua! -pidio Harry desesperado mientras buscaba cerca un vaso con agua, pero no vio ninguno.
El fenix, mientras tanto, se había convertido en una bola de fuego; emitió un fuerte chillido, y un instante después no quedaba de él más que un montoncito humeante de cenizas en el suelo.
La puerta del despacho se abrió. Entró Dumbledore, con aspecto sombrío.
-Profesor -dijo Harry nervioso- su pájaro..., no pude hacer nada...,
acaba de arder...
Para sorpresa de Harry, Dumbledore compartio una sonrisa con su amiga.
-Ya era hora -dijo- Hace días que tenía un aspecto horroroso. Yo le decía que se diera prisa -se rió de la cara atónita que ponía Harry- Fawkes es un fénix, Harry. Los fénix se prenden fuego cuando les llega el momento de morir, y luego renacen de sus cenizas. Mira...
Harry dirigió la vista hacia la percha a tiempo de ver un pollito diminuto y
arrugado que asomaba la cabeza por entre las cenizas.
-Es una pena que lo hayas tenido que ver el día en que ha ardido -dijo Dumbledore, sentándose detrás del escritorio- La mayor parte del tiempo es realmente precioso, con sus plumas rojas y doradas. Fascinantes criaturas, los fénix. Pueden transportar cargas muy pesadas, sus lágrimas tienen poderes curativos y son mascotas muy fieles.
-La verdad que si profesor, pero no creo que más hermoso que un unicornio -dijo Lyra sentandose también donde antes estaba.
Antes de que el director pudiera decir una palabra, la puerta se abrió de improviso e irrumpió Hagrid en el despacho con expresión desesperada, el pasamontañas mal colocado sobre su pelo n***o, y el gallo muerto sujeto aún en una mano.
-¡No fue Harry ni Lyra, profesor Dumbledore! -dijo Hagrid deprisa- Yo hablaba con ellos segundos antes de que hallaran al muchacho, señor, ellos no tuvieron tiempo...
Dumbledore trató de decir algo, pero Hagrid seguía hablando, agitando el
gallo en su desesperación y esparciendo las plumas por todas partes.
-... No pueden ser ellos, lo juraré ante el ministro de Magia si es necesario...
-Hagrid, yo...
-Usted se confunde de chicos, yo sé que ni Harry ni Lyra nunca...
-¡Hagrid! -dijo Dumbledore con voz potente- yo no creo que ellos
atacaran a esas personas.
-¿Ah, no? -dijo Hagrid, y el gallo dejó de balancearse a su lado- Bueno, en ese caso, esperaré fuera, señor director.
Y, con cierto embarazo, salió del despacho.
-¿Usted no cree que fuimos nosotros, profesor? -repitió Harry esperanzado,
mientras Dumbledore limpiaba la mesa de plumas.
-No, Harry -dijo Dumbledore, aunque su rostro volvía a ensombrecerse- Pero aun así quiero hablar con ustedes- Quiero preguntarte, Harry, si hay algo que te gustaría contarme -dijo con amabilidad- Lo que sea.
Harry busco la mirada de Lyra y esta le sonrio con confianza.
-No -respondió Harry- no tengo nada que contarle.
-¿Y tu, Lyra?
Harry la miro de manera suplicante, no queria de Dumbledore pensara que estaba loco o algo.
-En realidad -el aire de Harry se escapo cuando su amiga empezó a hablar- Tengo una pregunta.
-Adelante -Dumbledore le sonrió.
-¿Y los caramelos de limón? -Harry suspiró aliviado escuchando la risa del profesor Dumbledore.
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LA GENTE SE APRESURÓ a reservar sitio en el expreso de Hogwarts para volver a casa en Navidad.
-Si sigue así la cosa, sólo nos quedaremos nosotros -dijo Ron a Harry, Lyra y Hermione- Nosotros, Malfoy, Crabbe y Goyle. Serán unas vacaciones deliciosas.
Crabbe y Goyle, que siempre hacían lo mismo que Malfoy, habían firmado
también para quedarse en vacaciones.
-Ya quiero jugarle una broma a Malfoy, ahora que esta solo es mejor, tengo que aprovechar que... -Lyra fue cortada por el grito de los gemelos Weasley.
-¡SCAMANDER TE NECESITAMOS!
Lyra le sonrió a sus amigos y se encaminó hacia afuera en compañía de los pelirrojos.
-Tenemos muchas preguntas que hacerte -dijo Fred.
-¿Como cuales? -dijo la ojigris levantando una ceja.
-En realidad no son preguntas -dijo George- Queremos ayudarte en algo.
-¿En que?
-De casualidad -empezó Fred con una sonrisa- Escuchamos a Ronnie decir que no conoces nada sobre la familia de tu padre...
-... Y nosotros pensamos en ayudarte a buscar quien es -termino George.
-¿No es una broma, verdad?
-Para nada, rubia.
-Bien, entonces voy a estar encantada de que me ayuden a buscar quien es mi padre -dijo Lyra sonriendo, si sus abuelos no le hablaban de él, ella se iba a enterar por sus medios- ¿Cuando comenzamos con la búsqueda?
-Justo ahora -dijeron los hermanos al unísono.
Se encaminaron hacia la biblioteca.
-Tenemos que tener una base -dijo Fred mirando a Lyra- ¿Sabes algo de él?
-Si... pero no es mucho, se que es Slytherin él y toda su família.
-¿Como sabes eso?
-Me lo dijo el sombrero.
-¡Genial! ¿Algo más?
-El abuelo me contó de una tradición rara con sus nombres.
-Entonces... -empezó George- Si era un Slytherin, ya sabemos que era sin duda un sangre pura.
-Y de una familia de los sagrados veintiocho -aseguró Fred.
Fred y George compartieron miradas.
Bien sabian que en el mapa del merodeador mostraba el nombre de Lyra acompañado de Black.
Querian averiguar si verdaderamente el mapa mostraba la verdad o solamente se estaba confundiendo con el apellido de la chica, pero, nunca antes se habia equivocado ¿Por que ahora?
-¿Que son los sagrados veintiocho? -preguntó Lyra.
-Los sagrados veintiocho fueron, las veintiocho familias británicas que eran "verdaderamente de sangre pura" en 1930.
-¿Y donde podemos buscar quienes eran las familias? -preguntó la ojigris.
-Eso ya lo resolvimos -dijo Fred- Vinimos antes y lo averiguamos.
Lyra los miro alzando un ceja.
-¿Y como sabian que yo iba a aceptar?
-Porque te conocemos -dijo George sacando un pergamino algo arrugado de su pantalon- Son estos.
Lyra agarro el pergamino y leyó:
Los Sagrados Veintiocho son:
Abbott
Avery
Black
Bulstrode
Burke
Carrow
Crouch
Fawley
Flint
Gaunt
Greengrass
Lestrange
Longbottom
Macmillan
Malfoy
Nott
Ollivander
Parkinson
Prewett
Rosier
Rowle
Selwyn
Shacklebolt
Shafiq
Slughorn
Travers
Weasley
Yaxley
Lyra volvió a releer un poco sorprendida, habia apellidos en esa lista que conocía.
-¡Wow! -dijo dejando el papel a un lado- Ustedes están.
-Si pero nosotros somos diferentes a las otras familias de sangre pura. Somos traidores a la pureza de la sangre -explicó George.
-Bueno eso no importa ahora -dijo Fred cortando a su hermano- Llegamos a la conclusión de que podrías ser una Black.
George lo miro mal. Habían planeado hablar con Lyra unos días antes pero no soltarle la bomba de manera tan rápida.
-¿Están seguros?
-Totalmente -siguió Fred.
-¿Y como llegaron a pensar eso?
-Estuvimos informandonos un poco sobre los Black -se apresuro a hablar George, si su hermano seguia hablando iba a meter la pata- En la familia Black es muy común que todos sus hijos sean nombrados con nombre de estrellas y eso.
-Un punto a favor -dijo Lyra sabiendo que su nombre era una constelación junto con su segundo nombre.
-La mayoría tienen los ojos grises -señalo Fred.
-Si bueno eso no es tan confiable, si no de acuerdan soy metamorfomaga.
-Bueno pero ¿que hay de las veces que Peeves te llamo Black?
Lyra lo analizó un momento, tenían sus puntos a favor.
-¿Y cual es el nombre de mi padre? -preguntó con cautela.
-Eso todavía no lo sabemos, pero podemos averiguarlo juntos -dijo Fred regalandole una sonrisa a Lyra.