.:. CHAPTER ELEVEN .:.
( SLYTHERIN )
DURANTE UNOS DÍAS, en la escuela no se habló de otra cosa que de lo que le habían hecho a la Señora Norris.
Lyra llego a la biblioteca donde se encontro con Ron y Harry.
Cuando Lyra iba a preguntar sobre el paradero de Hermione, su mejor amiga surgió de entre las estanterías.
-No queda ni uno de los ejemplares que había en el colegio; se han llevado la Historia de Hogwarts -dijo, sentándose junto a Lyra- Y hay una lista de espera de dos semanas. Lamento haberme dejado en casa mi ejemplar, pero con todos los libros de Lockhart, no me cabía en el baúl.
-¿Para qué lo quieres? -le preguntó Harry.
-Para lo mismo que el resto de la gente -contestó Hermione- para leer la leyenda de la Cámara de los Secretos.
-¿Qué es eso? -preguntó Harry al instante.
-Eso quisiera yo saber. Pero no lo recuerdo -contestó Hermione- Y no consigo encontrar la historia en ningún otro lado.
-Hermione, déjame leer tu trabajo -le pidió Ron desesperado, mirando el reloj.
-No, no quiero -dijo Hermione, repentinamente severa- Has tenido diez días para acabarlo.
-Sólo me faltan seis centímetros.
Hermione no le contestó y Ron busco la mira de Lyra para pedirle su trabajo pero la ojigris se anticipó.
-No lo hice.
Sonó la campana. Ron y Hermione se encaminaron al aula de Historia de la
Magia, discutiendo, mientras Harry y Lyra los seguian.
Historia de la Magia era la asignatura más aburrida de todas. El profesor Binns, que la impartía, era el único profesor fantasma que tenían. A Lyra como la materia no le gustaba aprovechaba dormir para cumplir con sus horas de sueño que perdía practicando hechizos con Eric en la madrugada.
Y como era de costumbre durmió.
Harry que era su compañero de banco tuvo que despertar a Lyra al final de la clase.
-Ya sabía que Salazar Slytherin era un viejo chiflado y retorcido -dijo Ron a sus amigos luego de explicarle a Lyra todo lo que había pasado mientras dormía- Pero lo que no sabía es que hubiera sido él quien empezó todo este asunto de la limpieza de sangre.
No me quedaría en su casa aunque me pagaran. Sinceramente, si el Sombrero Seleccionador hubiera querido mandarme a Slytherin, yo me habría vuelto derecho a casa en el tren.
Hermione asintió entusiasmada con la cabeza, pero Harry no dijo nada.
Lyra pensaba lo que le habia dicho el sombrero seleccionador: "Slytherin seria un buen camino para continuar con la tradición familiar".
¿Su padre un Slytherin? ¿Enamorado de su madre que era una leona?
Mientras caminaban empujados por la multitud, pasó Colin Creevey.
-¡Eh, Harry!
-¡Hola, Colin! -dijo Harry sin darse cuenta.
-Harry, Harry.., en mi clase un chaval ha estado diciendo que tú eres…
Pero Colin era demasiado pequeño para luchar contra la marea de gente que lo levaba hacia el Gran Comedor. Le oyeron chillar:
-¡Hasta luego, Harry! -y desapareció.
-¿Qué es lo que dice sobre ti un chaval de su clase? -preguntó Hermione.
-Que soy el heredero de Slytherin, supongo -dijo Harry.
-Bueno yo digo que el fan de Harry es un maleducado ¡Lo saludo a él solo! -se quejo Lyra.
-La gente aquí es capaz de creerse cualquier cosa -dijo Ron, con disgusto.
La masa de alumnos se aclaró, y consiguieron subir sin dificultad al siguiente rellano.
-¿Creen que realmente hay una Cámara de los Secretos? -preguntó Ron.
-No lo sé -respondió Hermione, frunciendo el entrecejo- Dumbledore no fue capaz de curar a la Señora Norris, y eso me hace sospechar que quien quiera que la atacase no debía de ser…, bueno…, humano.
Al doblar la esquina se encontraron en un extremo del mismo corredor en que había tenido lugar la agresión. Se detuvieron y miraron. El lugar estaba tal como lo habían encontrado aquella noche, salvo que ningún gato tieso colgaba de la argolla en que se fijaba la antorcha, y que había una silla apoyada contra la pared del mensaje: «La cámara ha sido abierta.»
-Aquí es donde Filch ha estado haciendo guardia -dijo Ron.
Se miraron unos a otros. El corredor se encontraba desierto.
-No hay nada malo en echar un vistazo -dijo Harry, dejando la bolsa en el suelo y poniéndose a gatear en busca de alguna pista.
-¡Potty! -se burló Lyra- Me siento como si estuvieramos pidiendo el libro a Snape, ¿Te acordas? -Harry asintió- Me gusta esto, creo que voy a ser polincial.
-Policía, Nix -corrigió Hermione.
-¡Esto está chamuscado! -dijo Harry- ¡Aquí… y aquí!
-¡Vengan y miren esto! -dijo Hermione- Es extraño.
Harry y Lyra se levantaron y se acercaron a la ventana más próxima a la inscripción de la pared. Hermione señalaba al cristal superior, por donde una veintena de arañas estaban escabulléndose, según parecía tratando de penetrar por una pequeña g****a en el cristal. Un hilo largo y plateado colgaba como una soga, y daba la impresión de que las arañas lo habían utilizado para salir apresuradamente.
-¿Nix habias visto alguna vez que las arañas se comportaran así? -preguntó Hermione, perpleja.
-Nunca, Herms.
-¿Harry, Ron?
-Yo no -dijo Harry- ¿Y tú, Ron? ¿Ron?
Ron había retrocedido y parecía estar luchando contra el impulso de salir corriendo.
-¿Qué pasa? -le preguntó Harry.
-No… no me gustan… las arañas -dijo Ron, nervioso.
-No lo sabía -dijo Hermione, mirando sorprendida a Ron- Has usado arañas muchas veces en la clase de Pociones…
-Si están muertas no me importa -explicó Ron, quien tenía la precaución de mirar a cualquier parte menos a la ventana- No soporto la manera en que se mueven.
Hermione soltó una risita tonta.
-No tiene nada de divertido -dijo Ron impetuosamente- Si quieres saberlo,
cuando yo tenía tres años, Fred convirtió mi… mi osito de peluche en una araña grande y asquerosa porque yo le había roto su escoba de juguete. A ti tampoco te harían gracia si estando con tu osito, le hubieran salido de repente muchas patas y…
-A mi me hubiese encantado -dijo Lyra- Lástima que a la abuela no le gustan mucho tampoco.
-¿Recuerdan toda aquella agua en el suelo? ¿De dónde vendría? Alguien ha pasado la fregona -dijo Harry cambiando de tema.
-Estaba por aquí -dijo Ron, recobrándose y caminando unos pasos más allá de la silla de Filch para indicárselo- a la altura de esta puerta.
Asió el pomo metálico de la puerta, pero retiró la mano inmediatamente, como si se hubiera quemado.
-¿Qué pasa? -preguntó Harry.
-No puedo entrar ahí -dijo Ron bruscamente- es un aseo de chicas.
-Pero Ron, si no habrá nadie dentro -dijo Hermione- aquí es donde está Myrtle la Llorona. Vamos, echemos un vistazo.
-Las damas primeros -dijo Lyra abriendo la puerta y dejando pasar a Ron que soltó un bufido.
-Hola, Myrtle, ¿qué tal?
Harry y Ron se acercaron a ver. Myrtle la Llorona estaba sobre la cisterna del retrete, reventándose un grano de la barbilla.
-Esto es un aseo de chicas -dijo, mirando con recelo a Harry y Ron- Y ellos no son chicas.
-¡Myrtle! Deja a mis nenas en paz, ellas pueden ser lo que quieran ser -dijo Lyra burlándose de Harry y Ron.
-Pregúntale si vio algo -le dijo Harry a Lyra, sin pronunciar, para que le
leyera en los labios.
-¿Qué murmuras? -le preguntó Myrtle, mirándole.
-Nada -se apresuró a decir Harry- Queríamos preguntar…
-¡Me gustaría que la gente dejara de hablar a mis espaldas! -dijo Myrtle, con la voz ahogada por las lágrimas- Tengo sentimientos, ¿saben?, aunque esté muerta.
-Myrtle, nadie quiere molestarte -dijo Hermione- Harry sólo…
-¡Nadie quiere molestarme! ¡Tu amiga siempre me molesta! -gimió Myrtle.
-Queríamos preguntarte si habías visto últimamente algo raro -dijo Hermione dándose prisa- Porque la noche de Halloween agredieron a un gato justo al otro lado de tu puerta.
-¿Viste a alguien por aquí aquella noche? -le preguntó Harry.
-No me fijé -dijo Myrtle con afectación- Me dolió tanto lo que dijo Peeves y ella -dijo mirando mal a Lyra, mientras esta le guiñaba un ojo- que vine aquí e intenté suicidarme. Luego, claro, recordé que estoy…, que estoy…
-Muerta ya -dijo Ron, con la intención de ayudar.
Myrtle sollozó trágicamente, se elevó en el aire, se volvió y se sumergió de
cabeza en la taza del retrete, salpicándoles, y desapareció de la vista; a juzgar por la procedencia de sus sollozos ahogados, debía de estar en algún lugar del sifón.
Harry y Ron se quedaron con la boca abierta, pero Hermione, que ya estaba harta, se encogió de hombros, y les dijo:
-Tratándose de Myrtle, esto es casi estar alegre. Bueno, vámonos…
-¿Molestas a Myrtle seguido? -preguntó un interesado Ron a Lyra.
Lyra estaba por contestar cuando una
potente voz les hizo dar un respingo a los cuatro.
-¡RON!
Percy Weasley, con su resplandeciente insignia de prefecto, se había detenido al final de las escaleras, con una expresión de susto en la cara.
-¡Esos son los aseos de las chicas! -gritó- ¿Qué estás haciendo?
-Sólo echaba un vistazo -dijo Ron, encogiéndose de hombros- Buscando pistas, ya sabes…
Percy parecía a punto de estallar.
-Marchense… fuera… de aquí… -dijo, caminando hacia ellos con paso firme y agitando los brazos para echarlos- ¿No se dan cuenta de lo que podría parecer, volver a este lugar mientras todos están cenando?
-¿Por qué no podemos estar aquí? -repuso Ron acaloradamente, parándose de pronto y enfrentándose a Percy- ¡Escucha, nosotros no le hemos tocado un pelo a ese gato!
-Eso es lo que dije a Ginny -dijo Percy con contundencia- pero ella todavía
cree que te van a expulsar. No la he visto nunca tan afectada, llorando amargamente. Podrías pensar un poco en ella, y además, todos los de primero están asustados.
-A ti no te preocupa Ginny -replicó Ron, enrojeciendo hasta las orejas- a ti sólo te preocupa que yo eche a perder tus posibilidades de ser Representante del Colegio.
-¡Cinco puntos menos para Gryffindor! -dijo Percy secamente, llevándose una mano a su insignia de prefecto- ¡Y espero que esto te enseñe la lección! ¡Se acabó el hacer de detective, o de lo contrario escribiré a mamá!
Y se marchó con el paso firme y la nuca tan colorada como las orejas de Ron.
-¡QUE HUMOR DE MIERDA! -gritó Lyra con la intención de que Percy escuchara.
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-PERO ¿quién podría ser? -dijo Hermione esa noche en la sala común con voz tranquila, como si continuara una conversación que hubieran estado manteniendo- ¿Quién querría echar de Hogwarts a todos los squibs y los de familia muggle?
-Pensemos -dijo Harry con simulado desconcierto- ¿Conocemos a alguien
que piense que los que vienen de familia muggle son escoria?
Miró a Hermione. Hermione miró hacia atrás, poco convencida.
-Si te refieres a Malfoy…
-¡Naturalmente! -dijo Ron- Ya lo oíste: «¡Los próximos seréis los sangre
sucia!» No hay más que ver su asquerosa cara de rata para saber que es él…
-¿Malfoy, el heredero de Slytherin? -dijo escépticamente Hermione.
-Fíjate en su familia -dijo Harry, mirando a Lyra que estaba muy callada y parecía algo incomoda- Todos han pertenecido a Slytherin, él siempre alardea de ello. Podrían perfectamente ser descendientes del mismo Slytherin. Su padre es un verdadero malvado.
-¡Podrían haber conservado durante siglos la llave de la Cámara de los Secretos! -dijo Ron- Pasándosela de padres a hijos…
-Bueno -dijo cautamente Hermione- supongo que puede ser.
-Pero ¿cómo podríamos demostrarlo? -preguntó Harry, en tono de misterio.
-Habría una manera -dijo Hermione hablando despacio, bajando aún más la voz- Por supuesto, sería difícil. Y peligroso, muy peligroso. Calculo que quebrantaríamos unas cincuenta normas del colegio.
Harry miro a Lyra con una sonrisa, para su amiga eso no era nada fuera de lo común, la miro esperando verla felíz por hablar de temas como esos que le gustaban a ella, pero Lyra parecia desconectada.
-Si, dentro de un mes más o menos, te parece que podrías empezar a
explicárnoslo, háznoslo saber, ¿vale? -dijo Ron, airado.
-De acuerdo -repuso fríamente Hermione- Lo que tendríamos que hacer es entrar en la sala común de Slytherin y hacerle a Malfoy algunas preguntas sin que sospeche que somos nosotros.
-Pero eso es imposible -dijo Harry, mientras Ron se reía.
-No, no lo es -repuso Hermione- Lo único que nos haría falta es una poción multijugos y Nix puede tomar el aspecto de quien quiera, para ella esto no es un problema -dijo mirando de reojo a su amiga.
-¿Qué es eso? -preguntaron a la vez Harry y Ron.
-Snape la mencionó en clase hace unas semanas.
-¿Piensas que no tenemos nada mejor que hacer en la clase de Pociones que escuchar a Snape? -dijo Ron.
-Esa poción lo transforma a uno en otra persona. ¡Piensen en ello! Nos
podríamos convertir en tres estudiantes de Slytherin. Nadie nos reconocería. Y seguramente Malfoy nos diría algo. Lo más probable es que ahora mismo esté alardeando de ello en la sala común de Slytherin.
-Esto del multijugos me parece un poco peligroso -dijo Ron, frunciendo el entrecejo- ¿Y si nos quedamos para siempre convertidos en tres de Slytherin?
-El efecto se pasa después de un rato -dijo Hermione, haciendo un gesto con la mano como para descartar ese inconveniente- pero lo realmente difícil será conseguir la receta. Snape dijo que se encontraba en un libro llamado Moste Potente Potions que se encuentra en la Sección Prohibida de la biblioteca.
Solamente había una manera de conseguir un libro de la Sección Prohibida: con el permiso por escrito de un profesor.
-Será difícil explicar para qué queremos ese libro si no es para hacer alguna de las pociones.
-Creo -dijo Hermione- que si consiguiéramos dar la impresión de que estábamos interesados únicamente en la teoría, tendríamos alguna posibilidad…
-No te fastidia… ningún profesor se va a tragar eso -dijo Ron- Tendría que
ser muy tonto…
Cuando Hermione y Ron se fueron a sus habitaciones, Harry se sento al lado de Lyra y se la quedo mirando un rato antes de hablar.
-¿Que pasa, Nix?
-Nada -dijo Lyra mirando sus manos, para Harry esa actitud fue extraña, normalmente su amiga lo miraba a los ojos con una sonrisa.
-Nix, estoy preocupado por vos -dijo con sinceridad Harry.
-Yo... ¿Que pasa si te digo que mi familia es de Slytherin? -Lyra jugó con sus manos.
-¿Tu mamá no era de Gryffindor? -preguntó confundido Harry.
-Si... Hablo de mi padre.
-¿Ya sabes quién es tu padre?
-No, pero el sombrero seleccionador estuvo a punto de mandarme a Slytherin y dijo que podía seguir con la tradición familiar, por lo que supongo que mi papá era un Slytherin -dijo por fin mirando a Harry.
-Nix -dijo Harry agarrando las manos de Lyra- El sombrero también pensaba que yo podía quedar bien en Slytherin.
-No me lo habías contado -solto una risita Lyra y Harry se sintió felíz por hacerla reir.
-Ni vos lo que te había dicho el sombrero.
-¿Es nuestro secreto?
-Nuestro secreto.
Lyra apoyo la cabeza en el hombro de Harry sin soltar sus manos.