Sedna se siente muy molesta por el rechazo de Lek, pero sus palabras parecen no importarle. Total ella sabe que sea como sea lograra su objetivo.
En la tribu, se arregla Nuiana para salir, Ivaana extrañada le pregunta:
— ¿Para dónde vas tan arreglada? —. Le responde Nuiana: —Debo ir a preguntarle al Chamán por lo de Ivik—. Ivaana le parece extraña tanta relación de Nuiana con el Chamán. Pero en fin, su hermana ya esta adulta. Y ella vera lo que hace.
Llega Nuiana donde el Chamán, casualmente se encuentra conversando con Sedna. Y Nuiana escucha todo:
—Estoy tratando de ingeniarme como convencer a Lek en ser el Dios del mar junto a mí, el claramente me dijo que no quería, solo dice estar enamorado, de la insignificante de Ivaana, pero no será en vano todo lo que hemos hecho Chamán—. Contesta el Chamán:
— ¡Qué idiota Lek! Cualquier hombre se sentiría afortunado por tal proposición—. A lo que responde Sedna: —Pero yo no quiero a cualquiera, yo solo lo quiero a él, y tú bien lo sabes, referente a eso, que has sabido de la esposa y su hermana ¿Ya la cómplice habrá soltado la boca?—. A lo que contesta el Chamán:
—Más vale que no por su propio bien, o bueno querrá hacerle compañía a su adorado esposo antes de tiempo—. En ese momento a Nuiana se le cae una copa que se encuentra justo detrás de ella, automáticamente Sedna se da cuenta y la ve de frente ¿Qué le hará a Nuiana?
Sedna se burla de ella, y le dice: — ¿Tan poco aprecias tu vida tonta mortal? —. El chamán se acerca a tomarla, y en ese momento Sedna le dice: —No le hagas nada aún, quiero escuchar a qué viene—. Entonces el Chamán dice:
—Por tu bien, espero tengas una buena razón—. No es nada tonta y se hace pasar por cómplice de ellos diciendo: —Yo solo venía por lo que me prometiste chamán, me dijiste que si les ayudaba liberarían a mi Ivik, y eso aún no ha sucedido—. A ellos no les termina de convencer pero Sedna al darse cuenta que se trata de la hermana de la esposa de Lek le comenta:
—Sabes que, si lo de Ivik está en proceso, pero para que eso termine de darse tengo que encargarte algo, necesito que le digas a la tonta de tu hermana que Lek está muy feliz, y ya acepto gobernar todo esto junto a mí, que es mejor por el bien de ella se vaya olvidando de él, pues, jamás lo volverá a ver—. A lo que Nuiana contesta:
—Está bien, cuenta con eso, pero entonces ¿Para cuándo la liberación de Lek? —. Sedna se enfurece y le contesta: —Te das cuenta en frente de quien estas, yo soy una deidad y así como lo mande para allá, lo puedo volver a traer para acá, debes seguir haciendo todo lo que te ordenamos, aún te falta él conseguir que mi amigo se quede con tu hermanita, en esa misión también te necesitamos, colabóranos en esos dos encargos y en menos de los que crees tendrás a tu lado a tu adorado Ivik—. Antes de irse Sedna le advierte:
—Más te vale que no nos traiciones, pues, pagaras con tu vida, has tranquila todo lo que se te ha pedido y podrás ver como cada cosa queda en su lugar—. Nuiana debido a eso le exige: —Yo acepto ayudarlos en todo lo que me están diciendo, pero quiero algo en este momento y si tú eres tan poderosa como nos ha hecho saber nuestros antepasados, yo quiero ver a mi Ivik en este momento—.
A lo que responde Sedna: — ¿Estás segura que quieres verlo? Sabes que esta donde los condenados—. —Sí, pero no solo quisiera verlo, quisiera que él me vea a mí—. Sedna acepta, comienza el ritual y lleva a Nuiana al inframundo, y la escena es totalmente perturbadora, luego de ver el alma de tantos condenados, sus gritos. Se traumatiza y le pide a Sedna que la saque de ahí. Sedna acepta y le dice:
—Te lo advertí, bueno eso te incentivará más a sacarlo de ahí, pero mejor vete—. Ella aún muy conmocionada se va a la casa de su hermana, se detiene, y comienza a llorar por todo lo sucedido, entra en crisis. En medio de esa crisis escucha la voz de Ivik en su mente diciéndole: —Debes hacer lo correcto a pesar de todo lo que yo estoy viviendo, bien sabes que si me sacrifique fue con un fin, es importante que respetes mi decisión, al final todo saldrá bien, recuerda siempre hacer lo que te dicte tu conciencia—.