Una decisión muy difícil.

3150 Palabras
En Alaska existe una pequeña región perdida llamada Shala, en una de las zonas cercanas al rio Kail-la, donde viven un grupo de personas Inuit, conocidos por lo foráneos como esquimales. Es decir, aquellos que viven en el Norte en la zona polar. Esta comunidad realiza actividades de sobrevivencia, por las altas temperaturas de los lugares donde se encuentran. Esta pequeña comunidad no supera las 40 personas, la misma está conformada por 6 familias, pero nuestro relato se enfocara en los miembros principalmente de 3 de las 6 ya mencionadas. Dos de estas son muy unidas, y han decido cazar a dos de sus miembros, a Ivaana y a Lek, ellos aún son muy pequeños pero por la misma unión familiar, se conocen y desde que tienen uso de razón saben que al ser más grandes enlazaran sus vidas para siempre. Debido a qué en esas culturas indígenas, son los padres los que deciden el futuro de sus hijos, se llegan a tomar acuerdos, en donde el padre del varón ofrece algo valioso al de la hembra. En el caso de Ivaana, a sus padres les fue entregada una dotación de pieles de foca y otros animales como presente. Aunque muchas veces los hijos son casados sin amor, por puro compromiso de sus padres, y tradiciones de su cultura, en este caso no es así, Ivaana y Lek  siempre se han querido, y ha existido un amor muy puro y dulce desde que eran muy niños. Al pasar los años este amor se hace más fuerte. A llegar a la adultez, se casan, simbólicamente según los estipulados en su cultura Inuit. Cabe destacar que este tipo de cultura práctica la poligamia, pero esta comunidad en particular es monógama. Al casarse Ivaana y Lek, cómo cualquier pareja Inuit se dividen las labores, él se va a cazar los alimentos junto a los demás hombres, mientras ella se queda preparando los alimentos, las vestimenta con pieles de animales, y apoyando al hombre “hombro a hombro”, tal como es la costumbre en estas poblaciones. Pasan los años, y ellos ya tienen una familia bien establecida, con tres hijos, dos hembras y un varón, el primogénito se llama Alleg, quien se encuentra muy próximo a la llegada de su pubertad, y ya comienza a salir a cazar con su papá y los otros hombres de la comunidad. Sus hermanas, Pipaluk, y Niisa. La primera tiene 10 años y la menor solo 5 años se encuentra aprendiendo las labores que deben cumplir como mujeres que son. Lek es un hombre sencillo, trabajador, el cual ama a su familia por encima de todas las cosas. Pero no todo es color rosa, pues existe una realidad, las vicisitudes ocasionadas por los cambios climáticos, normalmente ellos en periodos más secos obtienen alimentos más fácilmente y los acumulan para el invierno. Pero no siempre son suficientes dichas provisiones. Y eso es lo que está sucediendo en la comunidad Inuit de Shala, ellos normalmente comparten sus alimentos, pero llega un punto en que cuando comienza a escasear, cada quien debe vivir de lo que tiene en su hogar, y en el caso de qué se terminen dichos insumos, no es recomendable de ninguna forma salir a buscar nada, además, existe un pacto entre la naturaleza y la e***a, en el que no pueden salir a buscar nada, pues, si lo hacen no se sabe que les pueda suceder. En el hogar de Ivaana y Lek, ellos se encuentran conversando de la situación. Dice Ivaana —Me preocupa que nos estemos quedando ya sin comida Lek—. A lo que Lek responde: —Sí, sé que mi caída durante la búsqueda del otoño tuvo mucho que ver, no pude recabar tantas provisiones como los años anteriores—. Responde ella: —Sabes que cuando el invierno se hace tan largo y fuerte cómo el que estamos viviendo nadie ayuda a nadie, y cada quien sobrevivo en su iglú a cómo puede—. El silencio y la preocupación los invade a los dos. —Lek me preocupa el día en que por tradición nos toque sacrificar a uno de nuestros hijos, me opongo totalmente a eso— Comenta bastante afectada Ivaana a lo que Lek le responde: —Sabes que yo tampoco quiero eso, quisiera que en vez de eso me sacrificara a mí, pero los dos sabemos que eso no puede ser, si yo me sacrifico quien se encargara de buscar los alimentos, Alleg aún está muy pequeño, trata de tener tranquilidad ya podremos encontrar la forma de resolverlo—. Justo en ese momento llega la pequeña Niisa, mira a su mamá y le dice: —Mami tengo hambre, desde ayer no comemos nada—. —Hija de mi vida sabes que debemos aguantar y consumir la menor cantidad de proteína para que pueda rendirnos, nos queda muy poco princesa—. Le dice Ivaana. Automáticamente mira con cara de mucho dolor y preocupación a su esposo. Pipaluk que se encuentra solo a unos pasos pregunta: — ¿Sí se acabe la comida nos moriremos de hambre papá? —. Se acerca Lek a ella, la alza y le dice: — Eso jamás lo voy a permitir pequeña mía, no sé qué me toque hacer, pero aquí ninguno de nosotros se morirá por hambre, se los prometo—. Algunas promesas son muy difíciles de cumplir, sobre un invierno tan duro como el que están pasando los habitantes de esta pequeña aldea Inuit. Justo en ese momento llaman afuera, y es Nuiana, la hermana de Ivaana, trae un poco de comida en su mano, viene un poco preocupada, y perturbada, entra bastante rápido al iglú y comenta: —Hola a todos, que bellos están mis sobrinos, pero los veo bastante bajos de peso, esta situación me preocupa Ivaana, pues Ivik me prohibió sacar más comida del iglú, pues también están empezando a escasear los insumos, esto que le traigo es a escondidas, aproveche que él salió un momento a donde sus papás, pues me preocupe principalmente por los niños—. Ivaana la mira fijamente y le responde: —Hermana, agradezco grandemente el gesto, pero de verdad que lo que menos quiero es traerte problemas con mi cuñado, se qué ustedes nos han dado bastante la mano, pero si él ha determinado hacer lo que dice es precisamente porque ustedes también están quedándose sin alimentos, y aunque sean solo dos, deben guardar lo de ustedes—. En ese momento interviene Lek diciendo: —Yo creo que es mejor que te lleves eso Nuiana, yo ya había hablando con Ivik, y él me había comentado la situación, de verdad que nosotros entendemos, y esa es la ley de nuestra comunidad, por eso lo mejor es que no te expongas a tener un problema con tu esposo, lo que menos deseo es qué se arme un conflicto—. Dice Nuiana: —Eso no es posible cuñado, eso que traje ya no me lo puedo llevar, y aquí ustedes lo están necesitan de forma más inmediata, tomen niño coman un poco—. Ya la comida esta algo cocida, pero muy poco, predomina la parte cruda del pescado, también un poco de algas propias del mar de esta zona, para acompañar. Los niños devoran lo que trajo su tía, no es mucho pero para el hambre que tienen es un manjar para ellos. Nuiana se va al rato, pensando que le dirá a su esposo de su salida sin avisar.  Sea como sea las mujeres respetan el papel de hombre en sus hogares, por lo menos en esta tribu. Las casa donde ellos viven son bastante pequeñas, y las mismas han sido fabricadas por ellos mismos, con lo que han encontrado en su camino, y los restos de los animales que han sido cazados, como ballenas, focas, entre otros, de acuerdo a la temporada en que se encuentren. Pasan los días. El invierno no cesa, cada vez se agudiza más y más, están por terminar los alimentos en el hogar de Ivaana y Lek. La situación se agudiza, ya no aguantan el hambre, Lek acude a Angakkoq, quien es el Chaman de la aldea, quien junto a Erneq, son los jefes de la aldea, para preguntarle si les puede brindar su ayuda, entonces el Chamán, recomienda lo que se hace en este tipo de comunidades: —Lek, bien sabes que para este tiempo todos tenemos las pocas reservas de alimentos, ya nadie puede darte nada, si acaso tienen para aguantar un poco más para sí mismos, pero tu estas claro que debes hacer, lo mismo que nuestros antepasados en situación de emergencia, no te sientas culpable, igual lo importante es la supervivencia, y los mayores tienen prioridad, bueno tu me entiendes—. Aunque no le dice directamente, claramente el se refiere al sacrifico que debe hacer él a su hija menor, por ser la más vulnerable, y teniendo las menores posibilidades por ahora de brindar ayuda a su familia, en cuanto al trabajo, es importante resaltar, que en este tipo de sociedades lo que más se valore de cada individuo es su trabajo, es decir, cómo sus labores pueden ayudar a la sobrevivencia de los miembros de su hogar, y una niña pequeña no es mucho lo que puede hacer, para ayudar a su familia en buscar alimentos, cuidar a sus hermanos o cumplir labores de su hogar. También es importante mencionar que, Angakkoq siempre ha estado enamorado de Ivaana, y a pesar de estar casada con Lek, se le ha insinuado, pero ella no ha caigo en sus propuestas. Inclusive en días anteriores, conociendo el Chaman la mala situación que ellos pasan ofreció alimentos para que ella fuera su amante, o en tal caso, dejare a Lek con sus hijos y se fuera a vivir con él. A lo que ella le respondió: —Primeramente yo soy una mujer casada, Angakkoq, yo lo respeto mucho a usted por su condición de líder de nuestra aldea, pero sabe bien que no caería en nada así con usted, yo guardo mucho respeto a mi esposo, además usted tiene su esposa también, me gustaría saber ¿Qué pensaría ella respecto a sus propuesta a mi persona? —. A lo que el Chaman le responde: —Ella sabe muy bien mis sentimientos hacia ti, con tal y no la deje no se opondría, y tú eso lo sabes—. Finalmente ella no acepta sus propuestas indecentes. Y obviamente el Chaman siente mucha envidia y enfado por el amor que Ivaana siente por Lek. Lo que hace, que no le brinde la ayuda solicitada, y le recomiende sacrificar a su pequeña hija. Justo en el momento que le dice eso a Lek, él le responde: — Angakkoq, agradezco el consejo, pero buscare la forma qué eso no tenga que suceder—. Inmediatamente el chaman le disputa: —Sabes que al final te va a tocar hacerlo, solamente que estas deteriorando más tu condición y la de los otros hijos, si no buscan la reducción de alimentos, en unas semanas que termine el invierno no podrás salir a buscar insumos—. —Me despido Angakkoq, no puedo seguir quemando más calorías, debo regresar a mi hogar y pensar que hacer—. Se despiden y Lek se dirige a su hogar, el Chaman se siente victorioso, él cree que ha ganado, es falso que no tiene insumos, tiene suficientes para terminar bien el invierno, y hasta para darle a la familia de Ivaana y Lek, pero a menos que obtenga algo a cambio no lo hará, y lo que él quiere a cambio es a Ivaana, sabe que ella tarde que temprano, preferirá ser suya que tener que sacrificar a una de sus hijas. Piensa rápidamente, sale a la puerta y Lekk se encuentra solo a unos pasos, lo llama: —Lek ven un momento, te tengo una propuesta—. Lek respira profundo sabe que esto puede salirle muy costoso. Pero regresa a escuchar que tiene el Chaman que proponerle: —Dime Angakkoq. ¿Qué me quieres proponer? —. Con una sonrisa bastante irónica, simulando su preocupación le dice: —Permite que Ivaana se venga a vivir conmigo, en vez de sacrificar a una de tus hijas, sacrifica tu amor por ella, además te brindaría algunos insumos para que puedas soportar los últimos días de esta duro invierno, bien sabes que eso es permitido en nuestra cultura—. A lo que Lek responde: —No puedo hacer algo así, aunque yo respetaría cualquier decisión de Ivaana, jamás la obligaría a nada que ella no quisiera. No es justo que ella se sacrifique por todos, además quien realizaría las labores que ella cumple, ¿Tendría que quedarme solo con mis hijos? —. Es significante destacar que en estas cultura, como ya se ha mencionado anteriormente se valora a la mujer por su trabajo, no por su virginidad ni castidad, incluso no es desconocido que una costumbre poco habitual para nuestra sociedad, pero sí, muy natural en los Inuit es que los esposos ofrezcan a sus mujeres a los visitantes que llegan de afuera. Claro de estar ellas de acuerdo, pues respetan mucho lo que la mujer quiera, como persona autónoma que es. También se da, que los hombres pueden tener más de una mujer, siempre y cuando puedan mantenerlas y darles lo que necesitan. Pero, particularmente está comunidad Inuit ha escogido ser monógama, es decir, tener una sola pareja, pero si los jefes está de acuerdo, puede pasar a ser polígama, y es lo que ha querido hacer desde hace mucho tiempo Angakkoq, quien es el Chaman de la comunidad, pero Erneq, denominado también el abuelo, no se lo ha permitido. Luego del comentario y la pregunta de Lek al Chamán, él responde: —No tienes muchas opciones, pero tampoco mucho tiempo, a otra cosa, mi propuesta no es para siempre, te doy hasta mañana antes del anochecer para que decidas. Hablamos entonces mañana—. Lek finalmente se va a su casa a decidir que opción va a tomar. Debe decidir en las únicas 3 opciones que tiene, o sacrifica a su hija menor de acuerdo a las leyes, no hace nada y espera que el tiempo decida, o habla con su esposa sobre la proposición que le hizo el Chamán. Al llegar entra, ve a su familia y su esposa solo comenta: —Tu cara lo dice todo, eso quiere decir que no lograste nada ¿O me equivoco? — Con cara de preocupación e indecisión él le comenta: —Te voy a ser sincero, sé que no quería pero acudí al Chamán, per ver si él se ponía la mano en el corazón, principalmente por las niñas y nos ayudaba—. Ivaana bastante molesta discute y le argumenta: —Bien sabes que el no va a mover un dedo por nosotros, comenzando él siempre ha querido algo conmigo, no entiendo como fuiste capaz de ir hasta allá—. A lo que le manifiesta: —Bien sabes lo preocupado que estoy, ya no se qué hacer, tenemos solo hasta mañana dotación, y eso que solamente estamos comiendo una vez por día, necesito hablar a solas contigo Ivaana, por favor sal afuera con tus hermanas primogénito—. Los niños hambrientos, cansados y angustiados hacen caso a su padre y salen para que él y su esposa puedan hablar. —Mira mi amor, no tenemos muchas opciones, solo las siguientes; o sacrificamos a una de nuestras niñas, y por cultura sería Niisa, cosa que ni tu ni yo queremos, o dejamos que el tiempo pase y nos sacrificamos todos, o aceptamos la propuesta de Angakkoq— Le expresa Lek a su esposa, de forma automática ella le hace la pregunta respecto a ¿Cuál es la fulana proposición? Él le comenta a ella, quien respira profundamente y le responde:  —Sí es necesario por mi familia yo me sacrifico, mañana me iré a vivir con ese señor—. Pero Lek no está de acuerdo con el sacrificio de su esposa, entonces él no estaría haciendo nada, al final le informa a ella respecto a lo que acaba de decidir: —Mañana temprano saldré a buscar algo de comida, no puedo quedarme con los brazos cruzados mientras mi familia se sacrifica, prefiero morir que ver eso, vamos hacer lo siguiente, si antes del anochecer yo no he llegado te vas pero con los niños, le dirás que yo me fui y no volveré, pues me habrá comido la nieve o alguna bestia—.  Ella no está de acuerdo, pero en esta cultura étnica, el hombre tiene siempre la última palabra, es decir, no tiene más opción que aceptar. Cabe destacar que las labores de casería normalmente con las bajas temperaturas polares no son nada fácil, por eso ellos acuden en grupo a cazar, así se protegen unos a otros. Es decir, que salir a cazar solo y en temporada de inverno es un s******o total. Por dicha razón, Ivaana está casi segura que mañana además de tener que irse a vivir con alguien que desprecia, tendrá que saberse viuda. Al día siguiente, Lek en su bote- carruaje (pues ha podido adaptarlo a las diferente estaciones, sale en búsqueda), y algunos instrumentos construidos por él mismo, sale en búsqueda de algo para comer, sale temprano para no ser visto por nadie, pero a esa hora la visión es muy nubada, debe seguir su instinto. Se acerca al océano, que por esta temporada está cubierto de hielo, para ver si logra conseguir algún animal, así se encuentre muerto, cualquier cosa es peor que nada, pero no todo está frio y desolado, mira una de las montañas y lo que observa es que se aproxima una nevada, dice en voz alta: —Solo eso me faltaba—. Intenta regresar por es inevitable, justo en ese momento siente una presencia justo detrás de él, cierra sus ojos y piensa en voz alta: —Creo que ha llegado mi hora—. Igual decide voltear y enfrentar lo que le toque. Y lo que ve es una presencia mística, una mujer muy bella orbitando, y con marcas en su rostro, es muy bella eso no se puede negar, él no entiende porque no lo ha asesinado, pues en este momento él está rompiendo todas las leyes del sitio, entre el hombre y la naturaleza, y ella parece ser una diosa o alguien similar de un componente natural. Ella solo se queda callada observándolo, el cierra los ojos respira muy profundo y le habla diciéndole: —Se qué no debería estar aquí, pero la necesidad por darle algo de comer a mi familia fue el detonante para arriesgarme así, de verdad lo siento mucho—. Baja su cara y espera lo inevitable. 
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