Lek bastante afectado se manifiesta: —Créanme que lo que menos quiero es poner a ninguno en riesgo, pero entiendo perfectamente la situación, principalmente el temor que pueden estar sintiendo ustedes en este momento solo por el hecho de estar aquí a mar abierto conmigo, lo comprendo perfectamente, sobre todo por lo que le sucedió a Ivik, pero quiero que comprendan una cosa, yo también debo buscar el sustento para mi familia, pues si no de que vivirán todos ellos—.
El hombre que no es para nada amigo y compañero de Lek, quien responde al nombre de Dinar, intenta decir algo, pero Lek se le adelante y sigue argumentando:
—Se que para todos ustedes lo mejor que es yo y mi familia nos vayamos en este instante de la tribu, pero pido un poco de compasión, no por mí, ni siquiera por mi esposa Ivaana, sino por nuestros hijos, ellos son tan vulnerable como los hijos de todos ustedes, no olvidemos que ante todo somos hermanos y humanos—. Responde Dinar:
—Y nuestras familias Lek, ¿Qué culpa tiene ellos de sus actos impensados? No debemos nosotros, ni nuestra sangre pagar por tus errores, me disculpas pero es así, además mira como nos está la Diosa castigando, ya tenemos varias horas aquí y ni un pequeño animal hemos podido cazar ni pescar—. Objeta entonces Lek: —Por supuesto que si Dinar, tienes toda la razón, y por eso les diré lo que acabo de decidir, para que se den cuenta ustedes que yo no soy para nada inconsciente, tal como me están queriendo hacer ver—.
Interviene el mayor de todos diciendo: —Me disculpan pero los ánimos están bastante caldeados, es mejor tranquilizarnos, y Lek por favor no tomes decisiones apresuradas, tu eres nuestro compañeros y aquí nadie tiene derecho a exigir nada, en tal caso eso lo debe determinar o el Chamán o el viejo, y eso con razones justas y argumentos—. Dice Lek entonces:
—En este caso no mi amigo, pues es una decisión personal, si ustedes creen que es por mi culpa que todo va como va, incluso para conseguir provisiones, a partir de ahora saldré solo en compañero de mi hijo, pero eso sí, les pido que no promuevan que nos expulsen de la tribu, no tenemos para donde ir, buscare la forma de ser perdonado por Sedna, si es por mí que está haciendo todo esto—. Dicen el amigo de Lek:
—No creo que estés haciendo las cosas bien, de verdad Lek piénsalo bien, salir a cazar solo no es nada fácil, tu hijo aún está muy tierno y no tiene la experiencia por si se presenta un improvisto, por favor hermanos, siempre nos hemos apoyado unos a otros incluso en momentos que hemos llegado sin nada a nuestras casas—. Contesta Dinar entonces:
—Primera cosa coherente que dices y haces Lek, y nadie tiene que oponerse a eso, pues él solo está protegiendo nuestro bienestar, ya que nosotros no tenemos nada que ver con ese acto tan estúpido e irresponsable que él hizo en el invierno, sobre que siempre nos hemos apoyado, déjenme decirles algo, sí es el caso, pero aquí no solo es escasez de alimentos; es algo mucho más delicado, es la maldición de una diosa, de una de las más importantes, la maldición de Sedna—. Continúa hablando Lek:
—Tienes razón Dinar, así es, yo no puedo ponerlos a todos ustedes en riesgo, además entorpecer sus labores, si ustedes creen que todo este es mi culpa, yo ya tome mi decisión, y nadie, absolutamente nadie me va hacer desistir de ella, otra cosa, sobre Ivik, eso no va a quedar así, hare lo posible e imposible por rescatarlo, algo voy hacer, porque no soy ni un cobarde ni un aprovechado, como se que han estado murmurando—.
Volviendo a la tribu, ya se encuentra dentro de la casa del Chamán Nuiana, la cual comienza a comentarle lo que le ha sucedido a su esposo. El se muestra muy interesado primordialmente al escuchar que Lek estaba muy vinculado a aquella manifestación mística, pero aquello le parece muy extraño, en tanto tiempo de vida y la información proveniente de sus antepasados algo así nunca había sucedido, lo cual es bastante curioso. Le pregunta entonces:
—Tendrá eso que ver con el “milagro” que supuestamente le sucedió a Lek, habrá de verdad el robado o faltado a alguna de las leyes causando la ira de Sedna, necesito que seas totalmente sincera, si de verdad quieres de que te ayude, necesito que me digas absolutamente todo—.