Un día faltaba para la boda. Eduardo no sentía ninguna emoción, miraba a Sabrina parloteando sobre todo lo que harían. Donde irían a celebrar a luna de miel y esas cosas, era de lo único que ella hablaba, no se cansaba, pero Eduardo si ya estaba harto de hablar de lo mismo. —Será una buena luna de miel.—dijo Sabrina. Eduardo sonrió. No había tenido una luna de miel cuando se casó con Yamel. No lograba recordar el motivo por el cual no accedió a irse con ella. Tal vez ahora todo sería diferente. — Quizás no sea adecuado. Estas embarazada. – Eduardo observó el vientre de Sabrina y llevó una mano hasta este. Este era el único lazo que lo unía con Sabrina, no era como para irse de luna de miel con ella, a eso no accedería. – Espera hasta que el bebé nazca y no estén en ningún tipo de rie

