A lo largo de los últimos doscientos años, dos reinos se habían disputado los territorios del imperio de Asterya.
El reino de Fuego se había encargado de cazar sin descanso a todos aquellos que poseían el poder del hielo. Se decía que el mal en el mundo se desataría si alguno de ellos siguiera con vida.
Sólo las familias de altos rangos poseían el poder de controlar los elementos. El pueblo se encargaba de servir a la familia del rey e iba a la guerra por ellos.
Vivían con lo esencial para sobrevivir y se les otorgaba una pequeña choza para la poca familia que pudieran procrear.
Una leyenda cuenta que algún día, una persona mitad fuego y mitad hielo vendrá al mundo y sanará los espíritus rotos de todos. Unificará territorios y acabará con todas las guerras.
Sólo el elegido será capaz de reinar brindándole a su pueblo esa armonía y tranquilidad que le fue robada tantos años atrás.
El reino ha perdido la esperanza poco a poco y sólo les queda esperar por un mejor futuro dónde sus descendientes puedan disfrutar de todo aquello que les fue arrebatado.
¿Acaso nunca llegará la persona que los salve de su horrible destino?