En el quilombo de universos entrelazados, donde el silencio es la lengua que arma la movida cósmica, me encuentro con Silentium, un tipo cuya onda es la tranquilidad que abraza la multiplicidad, y Nexus, un pibe cuyas conexiones son como enlaces que se mandan a través de dimensiones. Nos mandamos una charla que apunta a entender el laburo de los universos entrelazados. Silentium, con formas que parecían mandarse una danza en la tranki de la existencia cósmica, me tira: "Che, Nexus, sentí tu presencia a través de los hilos cuánticos. Tus conexiones son como la paz que se propaga a través de las dimensiones. ¿Cómo venís con este renacer cósmico?" Nexus, cuyas conexiones parecían extenderse a través de las telas de la realidad, me responde con una onda que suena al murmullo de los universos

