Mirá, en el confín del cosmos, donde las galaxias se abrazan en un último apretón, me crucé con dos tipos charlando sobre la travesía del adiós. Teníamos a Adieu, una onda que flashea con la melancolía de las despedidas cósmicas, y Nexus, un quilombo de líneas que va contando la historia de las almas. Se mandaron una charla para entender el umbral de la despedida. Adieu, con formas que parecían llevar consigo los ecos de los adioses intergalácticos, me tiró: "Nexus, sentí tu presencia a través de los suspiros de las almas que parten. Tus líneas de conexión son como senderos que se desvanecen en la vastedad del cosmos. ¿Cómo viviste este renacer cósmico?" Nexus, cuyas líneas parecían resonar con la comprensión de la transitoriedad cósmica, contestó con una onda que recordaba al murmullo d

