El Alma Dividida II Parte Mientras tanto… Los otros Astros también empezaban a notar el cambio. Jenny había leído antiguos códices que hablaban de resurrecciones parciales, de fragmentaciones del alma, de espíritus atrapados en cuerpos que no les pertenecían. Gaudi, por su parte, no la miraba como antes. Su instinto le decía que algo estaba mal. El zorro se mantenía cerca, observando sus movimientos, pero sin hablar. Y Angel… Angel no estaba, pero comenzaba a manifestarse. En los sueños de Serenidad, él aparecía cada noche, parado frente al umbral del Reino del Vacío, mirándola sin reproche. Extendía su mano, como si aún quisiera salvarla. Ella despertaba gritando, empapada en sudor. Una noche, sin decir nada, Lans apareció a la entrada del templo. No traía armas. Solo una capa negra

