Deianira Caminamos un tramo hasta llegar casi a la mitad de la calle, una furgoneta negra ya nos estaba esperando. La puerta lateral se abrió y salió una bonita mujer, de estatura media, delgada, pero cuerpo esculpido, piel blanca, muy blanca de hecho, ojos azul claro y rasgados, pero grandes, cabello rubio platinado y largo, hasta la mitad de la espalda. La primera vez que vi a Nadia era una niña mugrienta y delgada, casi en los huesos y Li Ren la sostenía de una mano. Desde entonces lo ha seguido con una lealtad ciega, pero también sabía que ella estaba cansada de hacerlo, sobre todo porque cada vez que miraba a Getto parece no poder mirar nada más, y también sabía que mi Getto sentía algo por esta niña mitad rusa y mitad china, pero la mayoría de sus rasgos eran rusos a excepción

