Faltaban cuatro días para la boda y mi madre invito a Fabrizia a tomar un café en el jardín de la casa para discutir los últimos arreglos de la boda, aunque ya prácticamente estaba todo. El ramo de la novia que Agostino tenía que comprar me llegaría un día antes de la boda porque era natural y tenía que estar bien conservado. Fabrizia desde que llego me miraba con el ceño fruncido, todas las mujeres presentes nos habíamos percatado, pero ninguna decía nada y seguíamos con un tema de conversación tranquilo referente a la boda. Le di un sorbo a mi té de menta mientras escuchaba la historia de Donna cuando se casó y lo nerviosa que estaba en el altar, claro no menciono que es la segunda esposa de Don Felippo y varios años menor que él. La escuchaba atentamente y le platique mis inseguridade

