Samantha despierta esa mañana del viernes ansiosa, no es una niña pero un bebé sin planificación y sin apoyo no es fácil, sus padres no lo tomarán bien y mucho menos en su trabajo, sin embargo, si confirmaba su embarazo lo tendría y lucharía contra todo y todos, aunque no dejaba de tener miedo, no se sentía preparada a sus 26 años para ser madre pero también era cierto que quizá nunca se sentiría preparada para ello, menos mal que su amiga Melany estaba libre porque comenzaba en un nuevo trabajo el lunes y podía acompañarla al ginecólogo, era su doctora de toda la vida pero aun así sentía que necesitaba apoyo moral. Se levantó y vistió sin prisa ya había pedido el día en su trabajo pues igual así no se podría concentrar, así que tenía suficiente tiempo para ir por Melany y llegar a tiempo

