Estoy agotada. Con Felipe, llevamos casi un año sin descanso, trabajando, haciendo horas extras y ahorrando lo más que podemos. Nuestras salidas se redujeron casi en su totalidad. Programamos las visitas: los sábados voy a casa de los padres de Felipe y los domingos viene él a casa de los míos. Y dos sábados al mes, tenemos una “escapada romántica”, muy necesaria, por cierto. Llevamos planeando hace como un mes, salir de vacaciones juntos, por lo que, en todo ese mes y parte del anterior, dejamos las escapadas románticas para hacer un “fondo de vacaciones” y hemos juntado algo de dinero, para irnos por dos semanas a la playa. Aprovecho la hora de almuerzo para buscar alguna casa en arriendo, lo más cerca del mar posible. —¿En qué andas Emi? —Me pregunta Maripis. —Estoy buscando una ca

