Ian me miró y sus ojos fueron de pánico. Pero pánico ¿Por qué? Me sentí confundida, asustada, no lo sé con exactitud. Quise salir corriendo. Pero no lo hice en cambio me quedé inmóvil, como si mis jodidos pies pesaran toneladas. Nos quedamos mirándonos fijamente a los ojos, hasta que fuimos interrumpidos por la odiosa mujer. La miré con odio porque no tenía lógica lo que ella estaba haciendo. Él estaba enamorado de ella y ellos estaban casados, nosotros no teníamos nada más, él la había escogido ella ¿Qué más quería de mí? Yo ni si quiera había luchado por el hombre que yo amaba y es que como demonios iba hacer eso si él no me amaba a mí. No había nada por lo que luchar, el simple hecho de que yo lo amara no era suficiente. Ian reaccionó. –¿Qué es todo esto? –Preguntó tomándola del brazo

