EPÍLOGO

2590 Palabras

Hans tenía negocios con Bree y justo ese preciso día que yo lo conocí, él había decidido no asistir a ese millón de reuniones porque tenía un día planificado con su sobrina. Lo sé porque lo contó, como si él supiera que yo necesitaba esa respuesta. Cuando nos preguntó si podían desayunar con nosotras, Rachel le dijo que si de una vez. Fue algo muy gracioso. A ella no le agradaba todo el mundo y que precisamente él le agradara y que ella aceptara, me había dejado con la boca ligeramente abierta. ¿Quién era esta niña y donde estaba mi sobrina? Así que él y su sobrina se sentaron con nosotros. —Hola, soy Amy —dijo ella tendiéndome la mano. Para ser una adolescente, me parecía muy educada. Así que le sonreí y le di un abrazo. Yo era doña abrazos y eso no iba a cambiar jamás. Ella le sonrió a

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