CAPÍTULO 8

1651 Palabras
Cuando nos separamos, los dos estábamos jadeando, es que en serio fue EL señor beso. Mi yo zorra sonrió y se sintió orgullosa de ello. Ethan me miraba con los labios muy rojos y entre abiertos. Me alejé de el sonriente, aunque me moría por prolongar el beso, no lo iba hacer, no iba a estar lista pronto para dar otro paso, pero el beso me había encantado, así que tal vez si lo besaría varias veces. Cuando me vio alejarme se levantó alarmado. -No no no, se exactamente lo que estás haciendo ahora y no te lo permito, te vas a querer alejar de mi porque me besaste. Te lo prohíbo Sky. –Dijo nervioso. Pero yo lo tranquilicé sonriente. -Paré el beso porque no estoy lista para que pase algo más. Pero no me voy alejar. Lo vi suspirar aliviado – Ahora a comer –Dijo señalando mi asiento. Asentí y el volvió a tomar mi mano y se encogió de hombros sonriente –Ya sabes, cuando comas conmigo así será. Sonreí como tonta y asentí, pero carajos que fue un desastre que hicimos en la mesa, pareciera que un bebé había comido aquí y no un par de adultos tontos. -Creo que es mejor que cuando comamos nos soltemos la mano. Mi hermana nos mataría, ya sabes lo estricta que es en la mesa –Dije negando. Inmediatamente empezó a reír, lo recuerdo, la primera vez en aquella cena ni siquiera habló. Bree me llamó para darme los buenos días, pero Ethan me quitó el teléfono para hablar con ella y contarle que yo lo había besado, creo que me sonrojé al escuchar como le contaba a mi hermana. Después de un rato en el que yo quería que me tragara la tierra, me pasó el teléfono y escuché a mi hermana felicitándome un poco agitada, supongo que estaba dando saltitos de felicidad. -Bree, carajos, bajate de esos tacones. -Ya lo hice, así que puedo saltar de felicidad. ¿Cómo fue? Quiero saberlo todo. Y con lujo de detalles por favor. -Ahora no, Ethan está aquí –Dije muy bajo. Pero el jodido Ethan me escuchó. -Cuéntale que fue el mejor beso del universo entero. –Dijo muy alto para que mi hermana me escuchara. Corté la llamada y lo miré con voz de asesinar. -Si nuestra relación la va a saber todo el mundo entonces estamos mal. El me miró esperanzado y con una gran sonrisa de oreja a oreja –¿Entonces si quieres tener una relación? -Ese no es el punto Ethan. –Dije cruzada de brazos. Él se acercó rápidamente a mi y me besó, esta vez fue el quien dominó. Definitivamente nuestros besos eran una jodida explosión, no me quería imaginar cuando…. ¿Pero que carajos haces pensando en eso Sky? Me regañé a mi misma para sacar esas imágenes de mi cabeza. Esta vez fue el quien cortó el beso, sabía que lo hacía para no presionarme y eso me encantaba. Definitivamente Ethan estaba logrando mucho. Se había esforzado tanto por una cita. Estaba siendo el hombre perfecto, aunque yo sabía que la imperfección no existía, el estaba muy cerca de ello. Después de desayunar el me llevó a la galería y se despidió de mi con un beso en la frente. Habíamos llegado tomados de la mano, así que cuando Emma nos vio empezó a dar saltitos otra vez, definitivamente Emma y mi hermana eran la misma persona, no había duda de ello, tan indiscretas las dos que me hacían avergonzar delante de Ethan. - ¿Sky sonrojada? No puede ser, esto definitivamente es un gran milagro –Dijo Emma apenas el se fue. Suspiré –Lo admito, me tiene loca. -j***r ¿Y lo estas admitiendo? Aquí definitivamente está pasando algo muy raro. -Ya deja de molestarme que me voy a empezar hacer de la cabeza. -Perdón, perdón –Dijo sonriente. Por cierto, que bueno que viniste temprano porque hay una cliente importante que quiere verte y dijo que te iba a esperar hasta que llegaras. Asentí y pasé a la oficina donde una mujer bebía el te de espaldas a la puerta. La saludé sonriente –Mucho gusto, soy Sky –Dije tendiendo mi mano para presentarme. Ella la miró y dudó si tomarla, pero terminó tomándola. -Mucho gusto Sky, soy Rose. Estaba loca por conocerte –Dijo con una falsa sonrisa. No se porque, pero no lo creí, creo que fueron las energías quienes me hablaron porque sentía que algo no estaba bien. -¿En que puedo ayudarte Rose? me dijo Emma, mi asistente que querías verme. Ella asintió y volvió a sonreír. –Si, eres una de las artistas favoritas de mi esposo y creo que mía también porque mi casa está llena de tus cuadros y definitivamente me encantan. Ese “mi casa esta llena de tus cuadros me sonó a reproche mas que a cualquier cosa” Pero ella era un cliente y no podía simplemente ser odiosa así que solo asentí y fui amable - ¿Entonces es una fecha especial y quieres regalarle algo a tu esposo? Ella se quedó pensando unos segundos y asintió –Quiero regalarle un cuadro mío, pero también quería invitarte a nuestro aniversario y que seas tu quien se lo entregue. La idea me parecía un poco loca y estaba decidida a rechazarla porque esta mujer no me daba buena espina. Pero ella fue tan insistente que tuve que aceptar, me odiaba por no saber decir que no en estas situaciones. Llamé a Emma para que tomara sus datos y agendara la estúpida fiesta.  Rose le dio a Emma la fotografía que quería que yo pintara, pagó en efectivo y salió como victoriosa. Cuando se fue, Emma me miró y se cruzó de brazos–Ok, quiero saber quién era esa mujer y por que estas así. Negué –No sé quién era y estoy así porque su mala energía me mató, me consumió. Emma, quien ya estaba acostumbrada a mis rarezas solo asintió. –Voy por un te, de esos de un millón de plantas para que te sientas mejor. –Dijo sin más. Pero yo negué -Voy contigo, el lugar está lleno de malas energías y yo necesito salir para despejarme. Ayúdame abrir las ventanas para irnos. –Dije negando. Dos minutos después ya tenía dolor de cabeza, así que definitivamente había sido una excelente idea haber salido de la oficina. Creo que tomar un te me revivió y cambió mi animo por completo porque apenas bebí el primer sorbo ya estaba mejor. Emma me miraba sonriente. –Yo no entiendo nada de eso de las energías, pero definitivamente un té, te cambió la cara. No lo entiendes, pero si las percibes –Dije restándole importancia. Emma negó y yo suspiré –¿recuerdas como te pones cuando ves a alguien a quien detestas? Asintió –Me pongo furiosa, cualquiera lo haría. Suspiré –No me refiero a eso, me refiero a la respuesta de tu cuerpo, no quedas bien, te duele la cabeza, tus ánimos decaen. Ella se quedó pensando unos segundos y asintió –No lo había visto de esa manera, pero tienes razón. -Son las energías cariño, ya te hablé de ellas. Nos quedamos un rato mas en el lugar porque yo sabía que si volvíamos tan rápido, mis dolores de cabeza iban a volver, necesitaba encender un incienso o algo para desaparecer esas malas energías que había dejado esa mujer en mi oficina. Carajo, como iba hacer cuando me tocara ir a ese aniversario, tal vez convencería a Bree de que se hiciera pasar por mí, ella me debía una así que no podía negarse. Lo difícil iba a ser sacarla a una fiesta, Bree se había negado si quiera a celebrarle el cumpleaños a Rachel, aunque se lo habíamos pedido porque nuestra familia quería hacer una mega celebración. -Ahora me vas a contar lo de Ethan? –Dijo Emma sacándome de mis pensamientos. Suspiré sonriente –Nos besamos dos veces y fueron “LOS MEJORES BESOS DE MI VIDA” -Cuéntamelo todo. Emma solo fueron besos, si, fueron fabulosos, pero no hay manera alguna de darte más detalles. Ella asintió sonriente –Tienes razón, perdón, es que me emocioné, hoy definitivamente te veo diferente y eso me gusta. -Lo sé, hoy me siento diferente –Suspiré –Y te confieso que me gusta sentirme así. - ¿Eso quiere decir que le vas a dar una oportunidad? –Preguntó emocionada. Asentí –Así es. Emma empezó a chillar emocionada y yo quería matarla porque todos en la cafetería nos veían. -Eres tan cual Bree, pareces mas su hermana que yo –Dije negando. Ella se encogió de hombros –Eso es para que no nos extrañes a ninguna de las dos cuando estes aquí o allá. –Dijo abrazándome.  Cuando volvimos a la galería me quedé abajo pintando, saqué por completo de mi cabeza esa extraña visita. Emma encendió un incienso en la oficina y yo me perdí en el mundo de la pintura. Cuando me di cuenta habían pasado horas y Ethan me esperaba sentado en un rincón mientras me observaba embelesado. Cuando se dio cuenta que lo miraba sonrió. -Creo que estoy enamorado de ti. –Soltó sin más. -Ethan, creo que te estas apresurando a las cosas. Llévalas con calma por favor –Supliqué. El asintió avergonzado –Tienes razón, perdón. - ¿Cuánto tiempo llevas aquí? –Dije para cambiar el incomodo tema. -Un par de horas tal vez, no lo se con exactitud. - ¿Porque no me avisaste? -Estaba perdido mirándote –Respondió sonriente levantándose del piso y acercándose a mí, como un león a su presa. Volvió a besarme y cada beso me encantaba más, sus labios eran tan suaves, podría jurar que tenían un dulce saber, no se cual, pero sabían deliciosos. 
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