Capítulo 28: Vida universitaria

1709 Palabras
Tres años después   Bethany se desperezó lentamente, de hecho no quería levantarse de su cómoda cama, aunque con una persona extra no era tan cómoda, en especial porque era ella quien siempre terminaba aplastada contra la pared.   El motivo por el cual el sueño huía de su cuerpo, era porque alguien estaba besándola, pero no precisamente en la boca… Suspiro de placer y con una mano presiono la cabeza masculina que tenía entre las piernas, la boca del hombre causaba estrago en sus húmedos pliegues, eso si era una bonita forma de despertar, la caricia termino porque su ejecutor se levantó de golpe.   —No tengo condones. — replico frustrado. — ¿de casualidad tu hermano no te ha regalado otro paquete? — bromeo, a lo que ella sonrió.   —¡Dios! Te lo conté una vez, una sola vez y nunca lo has dejado ir. — ella se estiró en la cama mientras él seguía arrodillado sobre su cuerpo. — yo tampoco tengo, nos gastamos la reserva el fin de semana, ¿recuerdas?   —Lástima que estas en la semana de descanso de tus pastillas anticonceptivas, de lo contrario tendríamos una linda mañana. — él se acercó hasta ella y comenzó a besar su cuello, mientras sus traviesas manos recorrían su cuerpo, Betty se retorció de placer bajo su tacto.   —Siempre tenemos una linda mañana Matt. — respondió con un jadeo, en ese preciso instante Matthew decidió jugar con el botón de éxtasis entre sus piernas. — justo ahora es la inda mañana.   —Tendremos que ponernos creativos. — respondió a centímetros de su cuello. — creo que con un sesenta y nueve nos bastara. — dijo divertido, nuevamente se separó del cuerpo femenino con brusquedad, Betty estuvo a punto de llorar debido al abandono.   Matthew comenzó a desabotonar el pijama de la chica, mientras le lanzaba miraditas sugerentes, tenía que admitirlo, lo mejor de su relación era el sexo desenfrenado, tres años habían pasado desde que se encontró con él a mitad del pasillo, al principio solo eran amigos, pero cuando fue obvio que la chicha babeaba por él, una cosa llevo a la otra.   Betty acarició su pecho desnudó, recorriendo una de las líneas del tatuaje que ya sé sabia de memoria, comenzaba en su muñeca y terminaba en su pectoral, un complicado diseño trivial que ella adoraba, después de todo cumplió su sueño de recorrerlo con la lengua, se rio con picardía al recordar la primera vez que hizo eso, él la observo enarcando una ceja.   —¿Sabes, Betty? No es bueno para la autoestima masculina que una chica se ría mientras la desnudan. — agrego mientras desabotonaba sus propios Jeans   —Tú me pones de buen humor. — respondió encogiéndose de hombros.   —Y te voy a poner en cuatro también. — jugo con ella, quien se carcajeó con su comentario, justo cuando Matt la estaba besando de nuevo, la puerta del dormitorio se abrió de par en par.   —¿Qué mierda…? — grito Betty, lista para mandar al infierno a quien fuera que se metió a su dormitorio, pero se quedó en completo silencio cuando reparo en la persona, era la directora James, la encargada de la facultad de Criminología, la joven boqueo de inmediato.   —Buena señorita Dean. — le dijo a alguien detrás de ella. — este será su dormitorio, pero al parecer su compañera está un tanto ocupada.   Betty tiró un poco más la sabana que utilizo cuando abrieron la puerta, para cubrir el trasero y la espalda de su hombre, además de su propia desnudes, se puso roja de pies a cabeza mientras la humillación llenaba cada parte de su ser.   —Lo siento mucho, directora James. — replico ella al instante.   —Señorita Andrews, yo soy quien debería disculparse. — respondió la mujer sin inmutarse, al menos no los veía fijamente. — pero tocamos varias veces y nadie pareció responder, los dejaremos solos y esperaremos fuera. — la mujer se volteó, empujando a la pobre estudiante que la acompañaba, fuera de la estancia. — y señor Wilson. — agrego antes de irse. — no quiero volver a recordarle que en estos pasillos solo se aceptan féminas, no hombres.   —Lo siento directora James. — respondió Matt, volteando los ojos. — evidentemente no volverá a suceder.   —Eso espero. — la mujer abandono el lugar con un clic de a puerta tras ella.   —Eso fue lo más vergonzoso que me ha pasado en toda la vida. — sentencio Betty mientras se dejaba caer entre la almohada, derrotadamente.   —Ni me lo digas, pude sentir sus ojos comiéndose mi trasero por al menos seis minutos. — agrego Matt, Betty se rio.   —No seas exagerado, no pasaron ni dos segundos antes de que nos cubriera a los dos.   —Era mi trasero no el tuyo, se sintieron como seis minutos. — se encogió de hombros y se puso de pie, ella suspiró frustrada mientras lo veía buscar su ropa por toda la habitación. — déjame decirte algo, ella sabía que estábamos aquí, solo quería poner sus ojos sobre esta deliciosa tajada. — detuvo sus movimientos para señalar su cuerpo.   —Eres terrible. — respondió divertida.   —¿Has visto mi camisa? — inquirió volteándose de un lado al otro.   —Aquí. — le lanzo el trozo de tela que se encontraba debajo de su almohada.   —¿Sabes los asesinos seriales tiendes a guardar souvenirs de sus víctimas? — dijo con sarcasmo mientras se colocaba la prenda. — comienzo a pensar que pronto amaneceré en una zanja. —   —No seas ridículo si quisiera matarte lo habría hecho un año atrás cuando descubrí que todas mis braguitas estaban ocultas en un cajón en tu habitación. — ella se cruzó de brazos, pretendiendo estar ofendida. — ¿Qué me dices de eso? ¿Amaneceré yo en una zanja? — enarco una ceja con fingida curiosidad.   —En la zanja que cargo dentro de mis pantalones talvez. — él le guiño un ojo pícaramente, ella le arrojo una almohada.   —Ya vete, o de lo contrario nunca dejaremos la cama.   —Me encantaría cumplir eso. — él se afincó sus fuertes brazos en el borde del colchón para acercarse a sus labios, le dio un arrasador beso y luego se fue con su arrogante y confiado caminar, y también con la promesa de que ese encuentro continuaría.   En cuanto su novio se marchó, Betty se puso de pie y fue al baño, necesitaba una ducha, además de darle una limpieza rápida al lugar, la noche anterior habían comenzado su desenfreno s****l con un largo baño, no necesitaba que su nueva compañera de cuarto notara el desastre.   Unos días antes la directora James le comunico que necesitaban asignarle una compañera de cuarto, era una estudiante de intercambio y por esa razón llegaba a mitad de semestre, le advirtió que llegaría el lunes, pero jamás menciono que entrarían sin anunciarse, aunque la mujer dijo que toco la puerta, de ser así ella no escucho cosa alguna, ese era el efecto que tenía Matt sobre ella, la dejaba embotada.   Él estaba a punto de graduarse y eso la ponía nerviosa, seis meses más y se iría de la universidad, tenían dos años saliendo, y un año como pareja oficial, porque sus primeros encuentros fueron sexuales, tórridos, pasionales y largos, justo como ahora, con la diferencia de que no existía el romance o el amor entre ellos, cuando Betty se dio de cuenta que estaba medio enamorada de él, decidió darle fin a su arreglo, pero descubrió que él sentía lo mismo por ella.   Se sentía afortunada, después de todo Matthew Williams era el hombre más deseado por todos en la facultad de criminología, extremadamente inteligente, carismático, extrovertido y sensual como el infierno, que se fijara en ella sobre todas las chicas que perseguían sus pantalones, bueno tenía que ser considerado como una hazaña.   Suspiro profundamente, no habían pasado ni diez minutos y deseaba tener sus claras manos sobre su cuerpo otra vez, concéntrate idiota, se dijo a sí misma mientras terminaba su tarea.   Sería un día ocupado, tenía un examen de anatomía forense a las nueve de la mañana, no podía llegar tarde, porque el profeso que impartía esa materia era un completo cascarrabias que ya le había puesto una falta en su boletín, por descubrirla texteando en la hora de clase.   Necesitaba robarle algunos apuntes a Cole, porque la semana anterior falto a clases de Derecho Penal I, y de casualidad Cole también estaba inscrito en esa asignatura, pronto tendrían un taller acerca de la clase anterior y ella estaba completamente perdida.   Además, iría a cenar con Cesar y Matt, su tío estaba un poco latoso con su relación, decía que había cambiado a un tóxico por otro, haciendo referencia a Asher Foster, como si ella quisiera recordarlo, la verdad era que no.   Cesar no estaba de acuerdo en el tiempo que invertía en la relación con Matt, le insistía en que se viera con otras personas, así fuera por pura diversión, le parecía divertido porque el primer día en que la dejo allí insistió en que se comportara, para luego pedirle que experimentará con otras parejas, no lo necesitaba en realidad.   Por supuesto que no tenía idea de por cuanto tiempo duraría la relación con Matt, pero estaba enamorada, el hombre despertaba cada neurona de su cuerpo y al parecer ella tenía el mismo efecto, la vida era buena, no necesitaba arruinarla en ese momento, estaba segura de que el trabajo lo haría por ella.   Quería ser una detective del FBI, sobre todo porque en los últimos tres años Cesar logro entrar al programa, y justo en ese momento era subdirector del área norte del Royk City, como para ella su tío era un buen ejemplo a seguir, quiso intentarlo, necesitaría un año más de entrenamiento lo que terminaría por ser seis años de estudio, pero no le importaba, tenía una meta y quería conseguirla.   Luego del baño se vistió con unos sencillos jeans, una camiseta de Matt, unas botas con tacones, se aplicó algo de maquillaje y estuvo lista para recibir a su nueva compañera de cuarto y darle la bienvenida a la vida universitaria.
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